VULNERABLES  

Según los científicos y las autoridades sanitarias a nivel mundial, la gran mayoría de los pacientes contagiados con la enfermedad del coronavirus no mueren. Señalan además que las personas mayores y aquellas con afecciones médicas preexistentes (como presión arterial alta, problemas cardíacos o diabetes) parecen ser más vulnerables.

Como ocurre con otras enfermedades no graves, pueden ser fatales si la persona tiene mermada su salud, o sus defensas, y si no se atiende como es debido.

Podría hacerse una analogía de esto con la situación económica, tal vez el desplome de los mercados bursátiles y de los precios del petróleo, así como la paralización que genere la pandemia, no detonen una severa crisis mundial, ¿pero qué pasa con las economías regionales que ya estaban en emergencia?, son obviamente más vulnerables.

En los países donde ya se han tomado medidas extremas para tratar de contener la epidemia se restringen viajes, eventos masivos, clases e incluso las actividades productivas. En Italia por ejemplo, salvo los giros comerciales indispensables todos los demás están obligados a cerrar.

Una situación así no la soportarían regiones de nuestra entidad que ya arrastran desde hace meses problemas económicos, como la Centro y Carbonífera, en las que simplemente no hay reservas para subsistir en caso de una contingencia que obligue al cierre del comercio y la industria.

Sus giros productivos predominantes no dan además la posibilidad del trabajo a distancia o en casa.

Y no se trata de pesimismo ni de sembrar pánico, sino de reflexionar sobre la necesidad de que no se pospongan más las medidas que únicamente puede impulsar el gobierno federal para auxiliar a esas regiones.

A lo largo de la historia muchos gobiernos, en diferentes países, han retomado, al menos parcialmente, algunas de las estrategias que con su New Deal Roosevelt planteó e implemento para superar en Estados Unidos la llamada Gran Depresión de 1929.

Una fundamental es la reactivación del consumo a partir de generar derrama con el gasto público, con eso echaron a andar la economía, pero además le dieron solidez pues las inversiones se priorizaron a infraestructura que soportó el crecimiento.

La estrategia con el paso de los años ha sido tropicalizada o adaptada a las condiciones y posibilidades de cada país.

Hace algunos años en Torreón, a donde acudió a presentar uno de sus libros, el ex Presidente Carlos Salinas De Gortari se refirió a los programas que observó en diferentes municipios de Coahuila para rehabilitación de espacios públicos, limpieza de camellones y cuestiones similares, en  los que se daba empleo temporal a decenas de personas y precisamente lo consideró similar al New Deal.

Hoy es poco más que un pecado mencionar a Salinas De Gortari, el Presidente le tiene un odio enfermizo, pero que no se clave en el personaje sino en las estrategias, urge liberar el gasto público, así sea con acciones de empleo temporal.

Ya desde semanas anteriores en ferias del empleo que hubo en otras regiones de Coahuila se advirtió la presencia de personas que llegaron de la Carbonífera a intentar colocarse en un trabajo, porque allá no hay expectativas.

¿Para qué generar desplazamientos y todo lo que ello implica?, suponiendo que quienes hoy están en paro forzoso por el atorón de la minería del carbón consigan un empleo en Saltillo u otra ciudad, tendrán que hacer frente al gasto que les origine conseguir y montar otra casa, y la derrama de su salario no irá a la región que hoy está urgida de circulante.

Con  anterioridad hemos cuestionado los programas clientelares del gobierno federal y su reparto de becas y subsidios sin fundamento alguno, pues hoy es justo lo que necesita la Carbonífera para salir de su emergencia,  un programa de este tipo además de las medidas que se han planteado en materia fiscal para quitar presión a las empresas.

Cada día perdido vuelve más vulnerable la economía de las empresas y las familias. En las condiciones actuales ya no aguantan mucho, ¿cómo se pondrían las cosas si adicionalmente hay una contingencia sanitaria?

Y nos referimos a la Carbonífera y Centro porque son las regiones que hoy están en una franca emergencia, pero no se puede decir que el panorama sea mejor para cualquier otra ciudad de la entidad o el país mismo.

Por ejemplo Saltillo y el área conurbada, con todas sus fortalezas, también ha resentido los efectos de la desaceleración económica, el sector comercio y la proveeduría de servicios a la industria vienen arrastrando desde hace meses una situación que es también de apremio.

No hay que caer en pánico, pero tampoco descuidarse.

 

edelapena@infonor.com.mx

 

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El Heraldo de Saltillo
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