
Murió Cárdenas
Julián Parra Ibarra
La partida de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, significa la pérdida del hombre que inició el camino de México a la democracia, de un hombre generoso, educado, conciliador, que en su momento tuvo la oportunidad de haber tomado las calles, e incendiar el país luego del robo que le cometieron en la elección presidencial de 1988, aquella de la ‘caída del sistema’, y que permitió la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la primera magistratura del país.
Verdadero patriota, en aras de la estabilidad de nuestro país, optó por un relamo sí muy fuerte y firme en el que se le unieron el resto de las fuerzas políticas a quienes llamó no para hacer uniones ni coaliciones, sino para ayudar a México a ingresar a la democracia, pero jamás hizo siquiera el amago o el intento de tomar calles, cerrar avenidas, realizar marchas o mítines violentos o incendiarios.
Cuauhtémoc inscribió su nombre como el primer Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal en la primera ocasión en que esa posición fue elegida en las urnas, ya que previo a ello era por designación del presidente de la república en turno.
Después de haber tenido aquella participación propuesto por el Frente Democrático Nacional, fue, junto a figuras emblemáticas como las que ya no existen en los partidos políticos, fundador del entonces Partido de la Revolución Democrática, al lado de Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo entre otros.
Con el paso del tiempo, a pesar de lo mucho que aportó a la democracia de este país, empezó a ser poco valorado, desplazado por lo que renunció al PRD, pero su presencia y su figura nunca hasta el momento de su muerte, dejó de ser emblemática y siempre como un referente en la democracia mexicana.
Siempre fue un tipo cortés, educado, de buenas y finas formas, inteligente, capaz, y de principios siempre bien firmes. Solo un tipo desequilibrado y destornillado, escuché referirse de manera negativa del ‘Ingeniero’ como la mayor parte de los mexicanos le conocíamos, no solo tuvo la desfachatez de calificarlo como ‘adversario’, sino que en un evento público, provocó y alentó a que Cárdenas fuera abucheado y recibiera una silbatina.
En la Comarca Lagunera de forma particular, por ser hijo de quien fue, del ‘Tata’ Lázaro Cárdenas, cosechó una gran cantidad de amistades que tanto a él como en su momento a su madre, doña Amalia Solórzano de Cárdenas, conservaron durante muchos años sobre todo en la parte rural de nuestra región.
El 6 de octubre de 1936 el entonces presidente Cárdenas encabezó y puso en marcha en La Laguna, el reparto agrario de nuestro país, el más grande de América Latina. Eligió a la Comarca para poner en marcha ese programa de reparto de tierras a los campesinos.
Por ello, el ‘Tata’ siempre fue un semi Dios en La Laguna, y una vez que el general falleció, doña Amalia y Cuauhtémoc, por años, siguieron viniendo a La Laguna cada 6 de octubre a conmemorar el aniversario del reparto agrario. La esposa y el hijo del general, fueron herederos del cariño que la gente, sobre todo la del campo lagunero, le guardaron siempre a los Cárdenas, por eso a La Laguna siempre se le consideró como un feudo del cardenismo.
Cuauhtémoc Cárdenas fue tres veces candidato a la presidencia de la República, pero la que nunca se va a borrar del imaginario colectivo es la de 1988, cuando todavía el gobierno era el organizador y sancionador de las elecciones a través de la secretaría de Gobernación.
Con Manuel Bartlett como titular de la Segob, aquella noche del 6 de julio de 1988, cuando las tendencias marcaban una clara ventaja de Cárdenas, la dependencia salió con el cuento de que se había ‘caído el sistema’, y cuando se reanudó el conteo, ya le habían dado la ‘vuelta a la tortilla’ y ya aparecía como puntero Carlos Salinas de Gortari, quien a la postre fue declarado ganador de aquella elección y por tanto fue declarado presidente de México.
En las elecciones presidenciales de nuestro país, la de Cárdenas Solórzano es quizá la derrota que más dolió a los ciudadanos, sobre todo porque en el juicio popular, se determinó que aquél cochinero organizado por Bartlett, fue un robo descomunal.
Pero finalmente al ‘Ingeniero’ siempre lo vamos a recordar como lo que realmente fue: un Demócrata. A manera de anécdota, cuando ganó la Jefatura de Gobierno del DF, en una entrevista con medios internacionales alguien le preguntó ¿ganó la izquierda? Y su respuesta fue así de sencilla: Ganó la democracia.
Fue un gran demócrata y así lo recordaremos siempre. La democracia en México no se entiende y quizá no hubiera llegado como la conocimos, sin la participación y la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Descanse en paz.
X= @JulianParraIba




