
Esclavos africanos en el Saltillo colonial
La mayoría de los esclavos de origen africano de Saltillo no llegaron directamente de África. Eran nacidos en la Nueva España, llegaban desde Zacatecas o la Ciudad de México hablando ya castellano. Unos pocos procedían de Angola o Mozambique. Lo que los igualaba era la condición: en los testamentos aparecen inventariados junto con el ganado y los bienes raíces.
En Saltillo la esclavitud no fue la de las minas de Zacatecas, Mazapil o Parral. En la villa los esclavos, sobre todo mujeres negras y mulatas, cocinaban, lavaban, planchaban y cuidaban niños; los varones servían de pajes o acompañaban a caballo a sus amos. Hacendados, militares, funcionarios y clérigos los tenían también por prestigio social.
La preferencia por las mujeres tenía otra razón. La esclavitud se heredaba por vía materna: todo hijo de esclava nacía esclavo. Una mulata joven podía valer 450 pesos de oro, más que la hacienda de Ciénega del Toro, tasada en esa época en 350.
El registro más antiguo que señalan los avisos del Archivo Municipal es de 1615: la venta de una -negra joven, criolla, procedente de la Ciudad de México, sana de toda enfermedad-, por 520 pesos de oro común. La alcabala, impuesto, que cobraba la Caja Real, de 7 a 11 pesos por esclavo.
En marzo de 1713 la justicia intervino contra Diego, sirviente del capitán Bartolomé de Cuéllar, por azotar en la espalda y las piernas a un niño esclavo de ocho años. En 1719 el rector jesuita del Colegio de Parras, Francisco Ortiz, compró en Saltillo a un mulato prieto de 24 años por 300 pesos.
En 1726 el mulato Andrés, de 26 años, se quejó contra su amo, el capitán Juan Martínez Guajardo. Declaró que lo tenía engrillado y desnudo al frío y casi sin comer. Cuando salía a buscar alimento o a ver a su mujer, que vivía en otra finca, lo golpeaban con palos en la cabeza y las piernas; la esposa del capitán le jalaba la barba, y el capitán lo azotó hasta casi ahogarlo en un arroyo. Andrés pidió licencia para buscar otro amo.
Once años después, una disputa por el robo de un almud de maíz terminó en muerte: el esclavo Juan Manuel mató a puñaladas al negro Antonio, sirviente de Diego Felipe Sáenz. Fue condenado a arrastre y después ahorcado.
En 1752 María Teresa obtuvo permiso para buscar un nuevo amo que pagara su valor. En octubre de 1759 el mulato libre Joseph Manuel López de la Cruz demandó a Antonio Cortinas, dueño de su esposa, María Faustina, por haberla azotado tres veces y pidió que se valuara a su mujer para comprar su libertad con su dinero. En 1774 los peones de una hacienda juntaron 202 pesos para liberar a un compañero. La esclava Isabel Carbajal, en fecha que la fuente no precisa, denunció a su amo, Martínez de Abal, por golpes, hambre e intentos de abuso contra ella y sus dos hijas adolescentes, y pidió trabajar fuera para pagar su libertad.
El censo de 1777 registró 6,476 habitantes en la villa; el 46 por ciento eran mulatos y pardos. No todos eran esclavos, pero la cifra es alta de origen africano. Los documentos locales llegan a usar 23 nombres para el color de la piel: negro, prieto, cocho, alobado, morisco, trigueño. Con tanto mestizaje hubo incluso mulatos blancos, vendidos como vientre esclavo, aunque su aspecto no lo mostrara.
Ese vientre seguía teniendo precio a principios del siglo XIX. En agosto de 1805 doña Rosalía de la Zendeja vendió a Gertrudis Polanco la mulata María Zaragoza Saravia en 186 pesos. Dos meses después, la esclava dio a luz a José Secundino Silvano. La vendedora alegó que el niño había sido concebido bajo su techo y logró que le pagaran 25 pesos más.
Para el final de la Colonia, muchos de estos hombres y mujeres, o sus hijos, trabajaban en la villa como artesanos y pequeños comerciantes.
Fuentes
Archivo Municipal de Saltillo (AMS)
Fondo Presidencia Municipal: c. 1, e. 9, d. 70 (venta de 1615); c. 8, e. 28 (1713); c. 9, e. 61 (1719); c. 10, e. 60 (querella de Andrés, 1726); c. 22, e. 23 (Joseph Manuel López de la Cruz, 1759).
Fondo Protocolos: c. 14, e. 56, f. 105v (María Zaragoza Saravia, 1805); c. 31 (remate de Ysabel y María del Carmen).
Bibliografía
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Offutt, Leslie Scott. Una sociedad urbana y rural en el norte de México: Saltillo a fines de la época colonial. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo / Librería Portales, 1993.
Revista Coahuilense de Historia, núm. 120 (caso de Isabel Carbajal).
Valdés, Carlos Manuel. Sociedad y delincuencia en el Saltillo colonial. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 2002.
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