jueves, julio 9, 2026
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EN EL TINTERO

No es una presa política, es una política presa

Hay una diferencia fundamental que conviene dejar clara desde el principio: Tania “N” ex alcaldesa de Múzquiz vinculada a proceso y en prisión preventiva por los delitos de peculado y ejercicio indebido de funciones no es una presa política; es una política presa.

En los últimos días, la narrativa que ha predominado en redes sociales por parte de sus hermanos y del diputado federal Ricardo Mejía, ha intentado presentar su detención como un acto de persecución política. Sin embargo, los expedientes que hoy la mantienen sujeta a proceso no surgieron de un día para otro ni son consecuencia de una decisión improvisada. Desde hace tiempo existen carpetas de investigación por presunto peculado y otros hechos relacionados con el manejo de recursos públicos, observaciones administrativas, adquisiciones, licitaciones y el destino de bienes municipales que ahora deberán ser analizados y resueltos por los tribunales.

Por supuesto que toda persona tiene derecho a un proceso justo, al debido proceso y a la presunción de inocencia. Eso nadie debería cuestionarlo. Pero defender esos derechos no implica convertir automáticamente a cualquier servidor público procesado en víctima de persecución política.

En Coahuila hemos visto desfilar por procesos penales a políticos de prácticamente todas las fuerzas partidistas que también han pisado la cárcel: PRI, PAN, PVEM, UDC, Morena y otros. La ley, cuando funciona, no distingue colores.

Lo preocupante es el intento por trasladar la defensa jurídica a las redes sociales, apelando más a la emoción que a los argumentos legales. La opinión pública puede simpatizar o indignarse, pero ninguna publicación en Facebook sustituye las pruebas que deben presentarse ante un juez.

Hay además una contradicción difícil de ignorar.

Ricardo Mejía Berdeja hizo un llamado a la sororidad para respaldar a Tania “N. Sin embargo, esa convocatoria contrasta con diversos episodios públicos que han acompañado la trayectoria política de la exalcaldesa.

Ahí está, por ejemplo, la confrontación pública ocurrida en 2023 entre Tania “N” y la esposa de Ricardo Mejía Berdeja. Ambas protagonizaron un intercambio de señalamientos en redes sociales, acompañados de publicaciones de Caleb Drow, esposo de la entonces alcaldesa, que derivaron en una denuncia presentada por Tania Flores el 29 de mayo de ese año ante el Instituto Electoral de Coahuila contra Marlen Cañas por presunta violencia política contra las mujeres en razón de género. Hasta hoy no existe información pública clara sobre el desenlace de ese procedimiento. ¿Qué ocurrió con esa denuncia?

No recuerdo haber visto entonces los videos, transmisiones en vivo o la defensa pública constante que hoy encabeza Ricardo Mejía en favor de Tania “N” o de su esposa. Esa diferencia de posturas resulta, cuando menos, llamativa.

Las publicaciones, que incluyeron referencias a aspectos de la vida personal de ambas parejas continúan visibles en las redes sociales de sus propios protagonistas. Por ello, en este espacio no se aborda la esfera privada de nadie, sino hechos que ellos mismos hicieron públicos.

Existen además señalamientos públicos relacionados con presuntas agresiones contra otras personas, entre ellas su exsecretaria del Ayuntamiento, Mónica Escalera, así como una comerciante cuyo negocio fue incendiado. Corresponde exclusivamente a las autoridades investigar esos hechos y, en su caso, determinar su veracidad y las responsabilidades que pudieran existir.

No olvidemos tampoco los episodios de violencia protagonizados por simpatizantes del Partido del Trabajo contra mujeres periodistas y contra diputadas locales, todas mujeres. Resulta  contradictorio hacer hoy un llamado a la sororidad cuando existen antecedentes públicos de agresiones, descalificaciones e intentos de intimidación dirigidos precisamente hacia mujeres por parte de quienes hoy la invocan y para quienes hoy se invoca esa sororidad.

Ese contexto ayuda a explicar por qué el llamado de apoyo no ha encontrado el más mínimo eco.

Y ni hablar de solidaridad, también existen denuncias públicas realizadas durante su administración por personas que aseguran haber sido víctimas de abusos de autoridad. Entre ellas figura el caso del periodista conocido como “El Conejo”.

A ello se suma otro dato político: el respaldo nacional ha sido escaso, si no es que prácticamente nulo. Más allá de algunas fotografías con dirigentes o funcionarios federales, ningún liderazgo relevante de Morena ha salido a sostener públicamente que Tania “N” sea inocente. En el caso del Partido del Trabajo, hasta ahora tampoco se ha visto un respaldo de su dirigente nacional, Alberto Anaya, ni en las páginas oficiales de ese instituto político existe algún posicionamiento nacional de apoyo; el silencio ha predominado.

En el ámbito local ocurre algo similar. Salvo un escueto comunicado de Diego del Bosque en el que únicamente pide un proceso justo y apegado a derecho, sin afirmar la inocencia de Tania “N”, ningún dirigente o actor político relevante se ha tomado la molestia de emitir un pronunciamiento de respaldo mucho menos de asumir su defensa política.

Y lo más extraño, mientras Tania “N” permanece en prisión preventiva enfrentando un proceso penal, su hermano, Tony Flores, aparece sonriente en fotografías junto a diversos personajes políticos. La imagen contrasta con la gravedad del momento y difícilmente proyecta la preocupación que cabría esperar de un familiar que sostiene que su hermana es víctima de una injusticia. Más que transmitir angustia o la búsqueda de respaldo jurídico, algunas de esas imágenes parecen retratar un momento de celebración, una percepción que inevitablemente genera cuestionamientos.

Al final, serán las pruebas —y no las tendencias en redes sociales— las que determinen si existe responsabilidad penal o si debe ser absuelta.