
Los constantes cortes en el suministro de energía eléctrica registrados en Ramos Arizpe han comenzado a impactar directamente la distribución de agua potable, al dejar fuera de operación diversos pozos de abastecimiento. Para enfrentar esta problemática, el Gobierno Municipal proyecta una inversión de entre 10 y 15 millones de pesos destinada a modernizar el sistema mediante la automatización de los principales equipos de bombeo.
El alcalde Tomás Gutiérrez Merino informó que, durante la más reciente reunión con representantes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), se expuso que en determinadas jornadas se han contabilizado hasta 17 interrupciones del servicio eléctrico, principalmente en parques industriales y comunidades rurales, situación que repercute tanto en la actividad económica como en la prestación de servicios públicos.
“Cada vez que ocurre un apagón, las bombas de los pozos dejan de operar y requieren que personal acuda hasta el sitio para reactivarlas de forma manual, aun cuando la energía haya regresado pocos minutos después. Este procedimiento provoca retrasos en la recuperación del sistema hidráulico y afecta la presión con la que el agua llega a los hogares”, detalló.
“Aunque la luz regrese casi de inmediato, las bombas permanecen detenidas hasta que un trabajador las enciende nuevamente. Eso retrasa la recuperación del servicio y afecta el suministro de agua”, agregó el alcalde.
Como respuesta, la administración municipal planea implementar un sistema de monitoreo y operación remota que permitirá supervisar en tiempo real el funcionamiento de los pozos y reiniciar los equipos desde un centro de control conectado a internet, sin necesidad de trasladar personal hasta cada instalación.
Gutiérrez Merino explicó que la primera etapa del proyecto contempla equipar 20 de los cerca de 50 pozos que abastecen al municipio, priorizando aquellos que suministran el mayor volumen de agua a la población.
Finalmente, el edil expuso que antes de poner en marcha la automatización, el Ayuntamiento prevé reforzar la protección física de las instalaciones con cercas, bardas y otras medidas de seguridad para reducir el riesgo de actos vandálicos que pudieran dañar los nuevos equipos. (EDUARDO SERNA).




