
La decisión no cancelaría de inmediato el tratado, pero abriría una etapa de incertidumbre para la industria exportadora, especialmente la automotriz
Estados Unidos se perfila a no extender por ahora el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), de acuerdo con información publicada por Bloomberg, lo que abriría una nueva etapa de incertidumbre comercial para Norteamérica y, de manera particular, para estados altamente exportadores como Coahuila.
La decisión, que se daría en el marco de la primera revisión sexenal del acuerdo, no implica la desaparición inmediata del tratado, pero sí activaría un mecanismo de revisiones anuales durante los próximos diez años, hasta 2036, en caso de que los tres países no logren un consenso para renovarlo por otros 16 años.
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 y sustituyó al antiguo TLCAN. Su artículo 34.7 establece que, seis años después de su entrada en vigor, los tres países deben revisar su funcionamiento y decidir si lo extienden hasta 2042. Si alguno de los socios no confirma por escrito su intención de renovarlo, el acuerdo sigue vigente, pero queda sujeto a revisiones anuales.
La postura de Washington ha sido interpretada como una medida de presión para renegociar condiciones del tratado, particularmente en sectores como el automotriz, reglas de origen, contenido regional y restricciones a productos de origen chino que pudieran ingresar a Estados Unidos a través de México o Canadá.
Para Coahuila, el tema resulta estratégico. La entidad es uno de los principales polos automotrices del país, con una fuerte concentración industrial en Saltillo, Ramos Arizpe y la región Sureste, donde operan armadoras, proveedoras de autopartes y empresas vinculadas directamente a las cadenas de suministro de Norteamérica.
Tan sólo en 2025, Coahuila cerró con más de 40 mil millones de dólares en exportaciones del ramo de fabricación de equipo de transporte, manteniéndose como líder nacional en ese rubro, de acuerdo con datos reportados por el sector económico.
Especialistas han advertido que una revisión prolongada del T-MEC podría frenar decisiones de inversión, elevar costos para las empresas y generar cautela entre compañías que evalúan instalarse o ampliar operaciones en México, especialmente en regiones vinculadas al nearshoring.
Aunque México y Canadá han manifestado su interés en extender el tratado, Estados Unidos ha condicionado el proceso a cambios que fortalezcan su propia producción industrial. La discusión ocurre además en un contexto de tensiones arancelarias impulsadas por el gobierno estadounidense.
Para la industria de Coahuila, el principal riesgo no es la desaparición inmediata del T-MEC, sino la incertidumbre que podría instalarse durante los próximos años. Empresas automotrices, acereras, manufactureras y logísticas dependen de reglas claras para planear inversiones, producción y exportaciones.
De no alcanzarse un acuerdo en esta primera revisión, el tratado continuaría vigente, pero con una fecha de expiración en 2036, salvo que antes de ese año los tres países decidan renovarlo.
En los próximos días se esperan nuevas señales de los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá sobre el rumbo de la revisión, considerada una de las negociaciones económicas más relevantes para la competitividad de Norteamérica. (El Heraldo de Saltillo)




