
El presidente del Poder Judicial de Coahuila, Miguel Mery Ayup, informó que la violencia familiar desplazó al narcomenudeo como el delito más judicializado en el estado y destacó que más de 200 personas reciben tratamientos psicológicos y psiquiátricos para prevenir la reincidencia
La violencia familiar se convirtió en el principal delito judicializado en Coahuila, desplazando al narcomenudeo al segundo lugar, informó el presidente del Poder Judicial del Estado, Miguel Felipe Mery Ayup, quien señaló que este cambio ha obligado a fortalecer los programas de atención psicológica, psiquiátrica y de reinserción dirigidos tanto a personas agresoras como a quienes enfrentan procesos por delitos relacionados con las drogas.
El magistrado explicó que actualmente más de 200 personas participan en tratamientos integrales como parte de las medidas impuestas por la autoridad judicial, con el propósito de disminuir la reincidencia y atender las causas que originan las conductas delictivas.
“Ya tenemos más de 200 personas en este tipo de tratamientos, el narcomenudeo es el segundo principal delito en el estado, el primero ya se convirtió la violencia familiar; hemos judicializado más carpetas por el tema familiar y el segundo es el narcomenudeo, siempre lo fue al revés pero creo que ahora es a lo contrario y estamos llevando más de 200 personas con atención, con psicólogos, con trabajo comunitario y van a sus terapias, tienen que ir a las terapias que otorga DIF”, expresó.
Mery Ayup precisó que, en los casos de violencia familiar, no todas las personas imputadas son enviadas a prisión, ya que dependiendo de cada expediente pueden recibir medidas cautelares o alternativas enfocadas en la rehabilitación y el cambio de conducta.
“No necesariamente es un tema de reclusión, tenemos que enseñar a algunos padres a bajar la ira y a tener un comportamiento distinto, ellos también llevan ese tipo de tratamientos, no todos van a la cárcel, algunos tienen ciertas medidas”, indicó.
El presidente del Poder Judicial destacó que tanto las personas agresoras como aquellas vinculadas a proceso por narcomenudeo reciben atención psicológica y psiquiátrica especializada, además de terapias y seguimiento profesional, como parte de una estrategia orientada a prevenir que vuelvan a cometer delitos.
Asimismo, adelantó que se busca fortalecer este modelo al interior de los centros penitenciarios, mediante la creación de espacios especializados para atender a las personas privadas de la libertad que presentan problemas de salud mental o adicciones.
“Lo que podemos hacer, con este primer esfuerzo, es que las áreas de los reclusorios tengan este tipo de atención para las personas que tienen que estar bajo esta custodia pero purgando una pena, son áreas dentro del reclusorio especializadas, incluso tienen que estar separados, según entiendo, de los otros reos, pero tienen que estar atendidos, medicados, hay que verificar que tomen su medicamento controlado”, concluyó. (OMAR SOTO)




