
Los fundadores de Saltillo, portugueses, aventureros y guachichiles
Si uno revisa la lista de los dieciocho hombres que firmaron o fueron registrados como fundadores de la villa de Santiago del Saltillo, lo primero que llama la atención no es el valor ni la determinación. Es la geografía. Varios venían de Portugal y del norte de la península ibérica: Alberto del Canto, Rodrigo Pérez, Ginés Hernández, Juan Navarro, Baltazar de Sosa, Juan Alonso, Manuel Mederos, Alonso González, Juan Rodríguez y Juan Pérez Chocallo. El propio Del Canto era originario de las islas Azores, isleños acostumbrados a vivir lejos de todo.
No llegaron al norte de la Nueva España por vocación fundadora. Llegaron porque en sus lugares de origen no había tierras ni fortunas que heredar. El Nuevo Mundo era, para ellos, una oportunidad que Europa no les ofrecía. Antes de Saltillo, muchos ya habían pasado por Zacatecas, Mazapil y Durango trabajando como mineros, arrieros o labradores. Eran hombres con experiencia. Eso los hacía útiles para lo que se necesitaba, pero también más rudos, más pragmáticos.
Alberto del Canto era el de mayor rango y el que más había recorrido el norte antes de fundar la villa. Conocía el territorio, sabía negociar con las autoridades virreinales y tenía el instinto del explorador. No era un hombre de principios inflexibles. Los documentos de la época lo muestran envuelto en pleitos, acusaciones de adulterio y conflictos con otros colonos. Era ambicioso, capaz y difícil de tratar.
Entre los que llegaron poco después destacan Diego de Montemayor, que se estableció en el área tras 1577 y jugaría un papel importante en la consolidación del noreste, también no exento de escándalos y Francisco de Urdiñola, figura que con los años se convertiría en uno de los hombres más poderosos del norte novohispano. Urdiñola tenía dotes de administrador y de militar. Fue acusado de asesinar a su esposa y a un vecino. Fue procesado, pero su utilidad para la Corona era demasiado grande para que el juicio terminara mal para él.
Del otro lado estaban los guachichiles. Un grupo relativamente pequeño, sin caballos propios al principio ni estructura militar formal, que mantuvo en jaque durante décadas a la Corona española a pesar de que esta tenía recursos infinitamente superiores. El conocimiento del terreno, su movilidad y su voluntad de no rendirse fueron, a su manera, tan notables como cualquier gesta que los cronistas españoles se molestaron en registrar. Peleaban por lo que era suyo; eso los justifica.
Los fundadores de Saltillo fueron hombres concretos que llegaron al norte buscando lo que cualquier colonizador quería encontrar: un lugar donde prosperar y quedarse. Algunos lo lograron. Otros se fueron, murieron en uno de los tantos ataques o desaparecieron sin dejar rastro. Frente a ellos, los guachichiles: igualmente concretos, decididos a no ceder lo que consideraban suyo.
La historia de la fundación de Saltillo no es la historia de unos héroes contra unos bárbaros. Es la historia de dos grupos que querían lo mismo: quedarse en ese valle con abundante agua. Que uno resultara vencedor no fue resultado de la virtud, sino de la fuerza, la enfermedad y el tiempo, ni de ninguna superioridad moral. Conviene recordarlo cada vez que se conmemora el aniversario de Saltillo, cada 25 de julio.
Fuentes
Cavazos Garza, Israel. Saltillo en la historia y en la leyenda. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1979. Registra los nombres y procedencias de los fundadores y los primeros pobladores de la villa.
Valdés, Carlos Manuel y Dávila del Bosque, Ildefonso. Saltillo: historia breve. México: El Colegio de México / FCE, 2011. Perfila a los personajes centrales de la fundación y sus trayectorias posteriores.
Powell, Philip Wayne. La guerra chichimeca (1550–1600). México: Fondo de Cultura Económica, 1977. Contextualiza la resistencia guachichil frente a la expansión colonial.
Gerhard, Peter. La frontera norte de la Nueva España. México: UNAM, 1996. Perfil de Francisco de Urdiñola y otros personajes clave del norte novohispano.
Israel, Jonathan I. Razas, clases sociales y vida política en el México colonial, 1610–1670. México: Fondo de Cultura Económica, 1980. Marco general sobre la composición social y los conflictos de poder en los asentamientos coloniales del norte.




