
Sigue sola
Instauradas en nuestro país por el presidente de cuyo nombre no quiero acordarme, las famosas conferencias mañaneras se suponía que serían un ejercicio de comunicación circular, es decir, de ida y vuelta, para abordar los principales problemas o los temas que verdaderamente interesan a todos los mexicanos.
En muy poco tiempo, aquello se convirtió en lo que se dio por llamarle el ‘púlpito presidencial’, desde el que presidente abordaba los temas que a él le interesaban, y no los que a los ciudadanos les interesaba conocer. Aquello se convirtió también el espacio en el que se atacaba, denostaba, descalificaba, insultaba y agredía igual a ‘adversarios’, opositores, empresarios, periodistas y a todo lo que se moviera y que no concordara con el punto de vista y la opinión del oficialismo.
Terminó por convertirse en un batidillo, en un programa de revista con secciones tan burdas como el ‘quién es quién en las mentiras’. Y se convirtió en un verdadero show al privilegiar en el uso de la palabra a ‘periodistas’ que sirven como paleros y patiños del primer mandatario en turno como el tristemente célebre Lord Molécula, pero ha terminado siendo todo lo que usted quiera, menos un ejercicio de comunicación circular, de los temas que a los ciudadanos le interesan y le importan que sean abordados, debatidos y expuestos por el gobierno.
En la actual administración, sigo sin entender que la presidenta sea la todóloga hablando de cualquier tema, la mayoría de ellos sin importancia nacional, en un ejercicio en la que ella misma se ha coinvertido en el ‘pararrayos’ de su propia administración, confrontándose igualmente contra todo lo que se le ponga enfrente y no concuerde en los intereses y la narrativa del oficialismo. De pronto, pareciera que no hay un gabinete, que no hay secretarios, que no tiene ni partido ni bancadas de su partido en ninguna de las dos cámaras, que le sirvan como escudo de los ataques que recibe desde dentro pero también desde fuera del país.
Por ejemplo, y es pregunta ¿tiene que ser la presidenta la que durante ya varias semanas tenga que venir abordando el diferendo con la gobernadora chihuahuense Maru Campos? ¿Tiene que ser ella la que arremeta contra los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón por el apoyo que le brindaron a Campos? Argumenta que ambos personajes ya no tienen la popularidad que tuvieron en otros tiempos ¡Claro! Eso sucede con todos los ex presidentes una vez que dejan el poder, incluyendo a su padre político, y por si no lo había pensado, eso mismo le va a suceder a ella cuando termine su mandato.
De pronto me parece que la propia presidenta se provoca un desgaste muchas veces innecesario, y en sus discusiones estériles se pone al nivel de los presidentes de partidos opositores, de líderes magisteriales y aún de expresidentes, o de gobernadores en funciones. Tiene que salir a defender a su secretario de Educación, a la Fiscalía General de la República en el tema de Maru Campos.
No, presidenta, para pelearse con los presidentes de otros partidos, para eso está la presidenta de su partido; para abordar los temas de Rocha Moya o de la gobernadora de Chihuahua, además de su partido están sus funcionarios, la secretaria de Gobernación y los diputados y senadores de las bancadas de su partido; usted no tiene por qué salir a dar explicaciones para justificar las acciones pretendidas por Mario Delgado, o explicar los procedimientos que corresponde a la Fiscalía en el tema de Maru Campos.
Alguien dentro de su equipo, de sus cientos de asesores, que los tiene ahí cobrando jugosos sueldos, le tendrían qué decir que ella es la presidenta del país, y que su papel es la de velar y ver los asuntos que atañen a todos los mexicanos, independientemente de sus preferencias partidistas porque ser de partidos de oposición no les hace perder su nacionalidad de mexicanos.
Que deje a sus funcionarios y políticos de su partido que sean un escudo que la proteja a ella y no al revés, porque muchos de ellos incluso la han hecho mentir y luego tener qué desdecirse, y le doy un par de ejemplos como botones de muestra: durante varias semanas desmintió a todos los que hablaron del derrame de petrolero en el Golfo de México, y terminó admitiendo que éste lo provocó Pemex, pero que los responsables no le informaron nada al director.
Le llevaron a mentir y luego a admitir públicamente que se equivocó cuando calificó como infodemia –porque así se lo hizo creer Jenaro Villamil- el asunto de la mujer que salió a asolearse las piernas en un balcón de Palacio Nacional, y luego tener que salir a decir que esa mujer sí existía y que el hecho fue real.
En fin, no es la primera ocasión que abordo el tema, ya en una anterior entrega desde su titular sugería: ‘No la dejan sola’. Pero la siguen dejando sola, y pareciera que ella disfruta que la dejan sola, porque sigue comportándose como el ‘para rayos’ de su propia administración.
Allá ella, pero el desgaste ya se le empieza a notar, ya hasta sonríe poco y su rostro se ha endurecido.
X= @JulianParraIba




