
Unidad resquebrajada
Cuando apenas estaba comenzando la actual administración federal, en este mismo espacio usted y yo conversamos sobre los dos más marcados grupos al interior del morenismo a partir de la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia: los radicales y los moderados, y que el jaloneo interno entre esas dos corrientes, al paso del tiempo iba a terminar por resquebrajar la supuesta unidad de los morenistas al interior de las dos cámaras.
Por un lado, hablamos que, entre los integrantes del grupo de los duros, de los radicales, aparecían figuras como las de Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña entre otros que, decíamos, seguían e iban a seguir obedeciendo las indicaciones, las órdenes emanadas desde Palenque, Chiapas.
Del otro lado, mencionábamos, estaba la corriente de los moderados, los institucionales, a los que los que les quedaba muy claro que si bien Andrés Manuel es el fundador del movimiento y el primer presidente de la autoproclamada ‘cuatroté’, ahora la presidenta constitucional es Claudia Sheinbaum Pardo, y es a ella a quien le deben lealtad, y que las órdenes o indicaciones deben salir de Palacio Nacional; los que entienden que el poder no se comparte, y que en la silla presidencial, así Claudia sea pequeña y menudita, no caben dos.
Más tarde o más temprano, dijimos entonces, esa fijación de posiciones, va a generar una división al interior de las bancadas morenistas en ambas cámaras. Ese momento, me parece ha empezado a manifestarse.
En las semanas recientes, el clima político en el país se ha venido crispando cada vez más por distintas razones: los constantes señalamientos y acusaciones del gobierno de Estados Unidos de que en México mandan los narcos y nadie más; las acusaciones directas contra el ahora ex gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y varios de sus funcionarios, entre ellos los secretarios de Seguridad y de Finanzas que ya se han entregado al gobierno norteamericano; y la contraofensiva del oficialismo contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por la presencia de agentes de la CIA en un operativo de desmantelamiento de un narco laboratorio.
Estos dos casos son las principales banderas que han enarbolado oficialismo y opositores para mantener una lucha sin cuartel, por los señalamientos de unos a otros de ser un narco gobierno; y de ser traidores a la patria la acusación de vuelta.
Pero particularmente contra la mandataria chihuahuense –y no es necesario que lo admitan, es lo que simplemente se ve- se ha desatado una ofensiva del oficialismo desde todos los frentes: desde el púlpito presidencial y las arremetidas de la presidenta, desde la FGR y sus citatorios para que una gobernadora fuera citada a declarar como testigo; desde el partido oficial con una supuesta marcha en Chihuahua, para pedir la destitución de Maru Campos.
Y por si eso fuera poco, se sumó Javier Corral, un tipo que era un extraordinario parlamentario cuando era opositor, y que ahora es lastimoso el nivel al que ha caído porque nunca aprendió a ser gobierno; y quien ahora desde el oficialismo morenista presentó una denuncia contra Maru Campos, a la que también citó a declarar la procuraduría de la CDMX por supuesto secuestro. ¿Y todavía niegan que se esté utilizando todo el poder del estado para intentar ‘aplastar’ a una gobernadora opositora?
Pero, y también lo comentamos usted y yo en este mismo espacio, corren el riesgo de que se les volteé y el chirrión por el palito, porque va creciendo en todo el país la campaña de ‘todos somos Maru’. Además, muchas mujeres no conciben que una mujer –la presidenta- utilice todo el poder del estado para intentar desaforar a otra mujer por el simple hecho de que pertenece a otro partido.
En el enrarecimiento del ambiente político, han contribuido Ricardo Monreal con su iniciativa para anular elecciones cuando se compruebe que hubo injerencia –una de las palabras de moda de este sexenio- de gobiernos extranjeros; así como la propia presidenta en su exabrupto de pedir desde el púlpito presidencial que la gente “no vea TV Azteca” aunque después intentó matizar diciendo que no era ninguna censura, que era solo una opinión, pero se le olvida que ella es la presidenta y el peso de sus palabras no es el mismo que el de un ciudadano común y corriente.
En el tema del injerencismo extranjero, la ministra en retiro, la diputada morenista Olga Sánchez Cordero, cuestionó que esa reforma atenta contra el principio de certeza, dijo que es una norma abierta que no establece con precisión su contenido y alcance. En el mismo sentido de no apoyar la iniciativa presentada por Ricardo Monreal, se pronunció el vice coordinador de la cámara de diputados, el también morenista, Alfonso Ramírez Cuellar.
Pareciera que los moderados han empezado a ganar terreno, pero lo que sí es un hecho, que se está empezando a resquebrajar la supuesta unidad al interior del morenismo.
X= @JulianParraIba




