lunes, mayo 18, 2026
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FINISTERRE

 

En esta colaboración trataremos acerca de un poblado lagunero que por razón de su denominación llama la atención y da lugar a que se investigue respecto a su orígen y sobre todo su existencia actual como poblado. Para ello me permití consultar cuanto documento trata sobre el poblado lagunero de referencia, al igual que solicité al cronista  de Francisco I. Madero datos en relación al mismo, con todo ello se  logró estructurar  las líneas que el lector tendrá oportunidad de leer en este artículo.

Finisterre es una pequeña comunidad rural que corresponde al municipio de Francisco I. Madero, Coahuila, por lo que pertenece a la región lagunera. A finales del siglo XIX y principios  del siglo XX, a tal centro poblacional le tocó ser un gran centro  de producción agrícola, que era explotado por propietarios particulares. Se dice que en un principio Finisterre estaba conformado por barracas  y vinícolas  de los peones acasillados  que trabajaban en tal propiedad. Después de que se llevó a cabo el reparto agrario  por el entonces presidente de la república, don Lázaro Cárdenas del Río, los peones que habitaban en tal lugar se organizaron como ejidatarios  y algunos como pequeños propietarios.

Aparte de su gran avance, al poblado de referencia el nombre que lo identifica como tal es motivo de llamar la atención, pues el mismo, según los datos consultados se encuentra conformado por palabras latinas, el cual se divide en dos partes: la primera es la de “finis” el cual significa fin o terminación y el segundo  “terra”  que es tierra, por lo que  en conjunto  el nombre del poblado lagunero en cita viene a  significar “El fin de la tierra”, lo que ha dado lugar a que buen número de personas en la comarca pero sobre todo  de otros lugares  les llame poderosamente la atención.

Desafortunadamente la historia de Finisterre ha estado marcada por el hidroarsenicismo, el cual ha perjudicado a las culturas de los pobladores de tal lugar, lo que ha traído casos graves de salud  para los habitantes del poblado de referencia. Estos han llegado hasta el cáncer  y no solo como lesiones  de piel; sin embargo, los pobladores no se han rendido, de ahi que debemos reconocer  al poblado de referencia, el cual aun lucha por su existencia.