miércoles, mayo 6, 2026
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VIVIR ES AHORA

¿Coexistir?

Las relaciones humanas otorgan sentido y propósito a nuestras vidas. Los seres humanos fuimos diseñados para la convivencia: seres individuales que, al reunirnos en comunidad, compartimos un lugar seguro; con ideales y valores en común, y una visión de vida orientada hacia la trascendencia.

Existe una cruda realidad: cuando nos toque partir de este mundo, no nos vamos a llevar tan siquiera un átomo de nuestros logros o pertenencias. Sólo iremos revestidos del amor que dimos y recibimos y de las experiencias que vivimos.

La mayoría de las experiencias trascendentales, esas memorias que deleitan nuestros recuerdos o aquellas que cargamos con gran pesar, por lo general no fueron dirigidas hacia objetos o cosas materiales, sino compartidas con personas que amamos o que en algún momento fueron importantes para nosotros y con quienes generamos convivencia.

Convivir significa compartir momentos y experiencias, abrir nuestro corazón y nuestros sueños, generar un espacio seguro lleno de respeto, aprecio y cobijamiento, en donde podamos ser auténticos; sabiéndonos amados y aceptados, y teniendo un respaldo, un apoyo, un lugar seguro…

Coexistir, en cambio, significa cohabitar en un mismo tiempo y espacio físico: turnar esos espacios con otras personas, ya sea en el hogar, en la escuela o el trabajo, sin necesariamente profundizar en lazos emocionales o tener una interacción activa. Es sólo estar presente, sin generar una interacción armoniosa, vínculos o comunicación afectivos.

Es cierto que, como sociedad, requerimos aprender a coexistir con respeto, mediante el diálogo que pueda generar acuerdos y orden. Pero, como seres humanos, la coexistencia nos queda corta para generar un sentido de vida.

Y lo demuestro con un ejemplo: coexistir con tu pareja significa estar de acuerdo en estar presentes, sin generar lazos ni vínculos afectivos. Tal vez haya contacto íntimo, pero bajo la premisa de sólo turnarse los momentos de placer y descanso, sin generar ningún tipo de compromiso. En cambio, la convivencia implica compromiso y cuidado mutuo: compartir sueños y experiencias con respeto y construir un espacio seguro en donde crecer y prosperar. ¿Cuál de las dos experiencias le da más sentido a tu vida?

En la actualidad, la falta de convivencia ha generado un gran vacío: un vacío en el cual al cuidado y el respeto se le llama “manipulación”; al estar pendiente del otro se le llama “control” y, a la falta de compromiso, “independencia”.

Es tan doloroso dar lo mejor de sí mismo y poner todo el empeño en construir, sólo para corroborar que “nunca nos alcanza” para generar amor, respeto y convivencia. ¿Cómo sobrevivir en tiempos en los que la coexistencia se ha vuelto el estilo más popular de relacionarnos? Sin compromiso, cuidado y bajo una falsa paz que poco a poco nos va consumiendo ante la indiferencia, tolerando que los otros se sirvan de nosotros con la cuchara grande sin esperar nada a cambio, sólo presencia… y cuando quieran.

 

El amor incondicional requiere de un elemento especial: AMOR, que viene implícito en su nombre.

 

Lo “incondicional” sin amor representa abuso, bajo la falsa creencia de que merecemos “todo” simplemente por el hecho de existir, de “lograr” y no “sostener” a quienes nos sostienen.

Creo que ya es tiempo de cambiar “coexistir” por “convivir». De mirar a quien camina con nosotros y nos cuida. En los círculos más cercanos, como lo son la familia, el trabajo y los amigos a quienes genuinamente les importamos.

Al final del camino, sólo nos llevaremos las experiencias y los lazos de amor que creamos. ¡Qué triste será irnos con las manos vacías y la arrogancia llena!

Llenos de soledad por no querer cuidar a quien nos da amor, nos solicita presencia y valora quienes somos en esencia, sin condiciones.

Despertemos: dejemos de vivir en el egolatrismo para volver a “ser humanos”. El amor, el aprecio y el respeto deben ser valores que cultivemos en nuestra vida diaria, para que, a la hora de nuestra muerte, no nos lamentemos lo que alguna vez tuvimos y nunca valoramos. Amar es gratis, sin embargo, al parecer no nos “alcanza”, ni con la vida, para gozarlo…

 

coachteylealg@gmail.com