¿Decides desde la abundancia o desde la escasez?
Tanto en la salud, como en el amor y en los negocios, la mayoría de las personas comenzamos por tratar de satisfacer alguna necesidad, es decir, desde la carencia. Eso nos puede llevar a cometer grandes errores si no tomamos consciencia de la motivación detrás de nuestro emprendimiento.
Por ejemplo: no es lo mismo cuidar tu salud porque estás enfermo que por aumentar tu condición física o tu longevidad. Tampoco es lo mismo comenzar una relación de pareja porque te estás quedando solo o por buscar a alguien que te dé el dinero, cuidado o valía que no te das a ti mismo que por compartir y crear un futuro juntos. Y mucho menos pedir un préstamo o hacer una sociedad para darte ese gran lujo que te va a permitir aparentar el dinero que no tienes que por aumentar tu calidad de vida y beneficiar a la sociedad con el valor de tu producto o tus servicios.
No hay nada menos atractivo que alguien que viene a nosotros sintiéndose necesitado.
Es decir, no es lo mismo ofrecerle un producto a alguien porque va a aumentar su calidad de vida, que pedirle que lo compre porque no tengo que comer… o tener pareja porque me urge estar con alguien que saque a mis hijos adelante y no quedarme solo, a serlo para construir un futuro lleno de experiencias maravillosas y crecer juntos…
Y que te puedo decir de las compras de “emergencia”: agarras lo que sea con tal de no quedarte sin “nada”, aunque no te llegue a satisfacer. Y esto aplica para la salud, el dinero y el amor.
Es por eso por lo que nos dicen que el mejor momento para tener pareja es cuando no la necesitas. Que el mejor momento para adquirir una casa es cuando tengas un lugar seguro del que no te estén echando. Y la mejor hora para ir al supermercado es cuando no tengas hambre. Porque, tras esta sensación de necesidad, terminarás agarrando “lo que sea” …
¿Por qué cometemos tonterías cuando nos sentimos necesitados?
La neurociencia nos enseña, a través de diferentes estudios sobre “scarcity mindset” (mentalidad de escasez), que la sensación constante de carencia reduce la capacidad de concentración y el pensamiento estratégico, provocando reacciones de supervivencia en lugar de impulsar nuestra creatividad y expansión.
La escasez, en el sistema nervioso, activa nuestro sistema de alerta: la amígdala, encargada de interpretar los estímulos del exterior, se enciende. Acto seguido, se eleva el cortisol. Y la corteza prefrontal, encargada de tomar decisiones “inteligentes”, se debilita. Esto nos provoca tomar decisiones viscerales o impulsivas, desde el miedo, para cubrir el hueco que el sentido de urgencia va cavando en nosotros.
Si sigues gestionando tu vida desde la escasez y la urgencia, no estás siendo productivo: estás asustando a quien podría acompañarte.
Imagínalo así: conduces tu auto usando solo la reserva de gasolina. Vives en tensión permanente, proyectas desesperación y necesidad; y la gente, en lugar de acercarse, retrocede.
La necesidad no atrae asociaciones, ni clientes, ni relaciones sólidas. Al contrario, alimenta la ansiedad, el perfeccionismo y las decisiones reactivas. Entonces, ¿cómo podemos movernos hacia la abundancia consciente? Puedo hacerte algunas recomendaciones:
- No tomes decisiones cuando tengas la emoción a flor de piel.
- No esperes a que “urja” para hacerlo o adquirirlo.
- En tu emprendimiento, parte desde tu propósito y tu valor real.
- Reconecta con la certeza a partir de tu propósito: ¡tú puedes transformar vidas! El propósito genera coherencia y activa redes de motivación en el cerebro, es decir, conecta la dopamina a tus metas significativas.
Si quieres salir de la espiral de la escasez y diseñar un camino de crecimiento sostenido en salud, en el amor o en los negocios, te invito a que vivas unas sesiones de coaching estratégico. Juntos trabajaremos en tu valor único, en tu mapa de recursos, y construiremos una línea de acción práctica para que proyectes confianza desde tu verdadero valor, y así atraigas aliados y multipliques valor. Comienza hoy: tu siguiente movimiento puede cambiar no solo tu rumbo, sino la forma en que el mundo responde a ti.




