
La carta de Doña Petra al Gobernador
En esta ocasión te platico la historia de un hijo, de una madre desesperada y de un gobernador de Coahuila, sucedida en el que ya pareciera lejano año de 1904.
Aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo durante el invierno gélido de ese año, una madre de nombre Petra y apellido Esparza le envió una carta al también Saltillense Miguel Cárdenas de los Santos quien fungía como gobernador constitucional del estado de Coahuila, quien por cierto el día 15 de ese mismo mes y de ese mismo año inició su segundo mandato estatal, pero esa es otra historia, volvamos a la historia de doña Petra.
La señora Saltillense tenía un hijo de nombre Juan, ambos vivían en la 7ª de Bravo #62, el jovenzuelo en ese momento contaba con tan sólo 16 años de edad, y por lo que pude investigar era medio de ojo alegre, de hecho esta historia se debe a su coquetería con las mujeres, pues días antes de que Petra, la madre de Juan, enviara la carta de la cual les platicaré más adelante, fue detenido y enviado a prisión por 60 días. ¿El motivo? Haberle cerrado un ojo a una joven. ¿El acusador? Un trabajador del servicio postal mexicano. Todo parece indicar que la mujer cuyos generales no encontré trabajaba en la casa del cartero, quien al llegar a su vivienda dice que vio a Juan cerrándole el ojo a la jovencita, siendo esto un delito altísimo a la moral.
Las temperaturas en aquel pequeño pero hermoso Saltillo eran bajas, gélidas, congelantes, crudas, heladas y hasta glaciales, motivo por el cual la madre, acongojada por la situación de su hijo, escribió más no firmó una carta, la cual estaba dirigida al gobernador de Coahuila. En sus palabras escritas con tinta, doña Petra le mencionaba al Ejecutivo Estatal que su hijo sólo había sido visto platicando fuera de la casa del funcionario postal con una mujer, asegurando que ese hecho no constituía delito alguno, motivo por el cual pedía justicia para su hijo.
Al final de la carta, doña Petra Esparza, después de señalar de manera muy educada su inquietud y lamento, escribió como colofón la siguiente frase que citó textual: “Sé escribir, más no firmar”.
Estimada y estimado Saltillense, no sabemos sí Juan regresó con su madre Petra después de su petición, lo que sí sabemos es que el gobernador no tomó la decisión, pues según la investigación que realicé, Miguel Cárdenas, es decir el gobernador, giró instrucciones para que este asunto, el asunto de doña Petra y su hijo Juan, lo decidiera el presidente municipal de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, quien en esos años era Praxedis de la Peña y Flores, cuya vida bien merece una Cápsula Sarapera.
Esta es la historia de un cartero, tal vez muy chismoso y exagerado, de una madre abnegada pero segura que su hijo era un caballero, de un jovenzuelo de 16 años que fue sentenciado a pasar 60 días en la penitenciaria por andar de coqueto, de una mujer cuyos datos nunca encontré, y de un gobernador que empezando su segundo mandato involucró al alcalde de Saltillo.




