
Belinda en Saltillo
En esta ocasión te platico de una historia que me compartieron desde un baúl de tesoros que tenemos en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, ese cofre es el Archivo General del Estado.
La historia sucedió en 1885 cuando una periodista de nombre Belinda, cuyo apellido, y ahorita le digo porque es en singular, no aparece por ningún lado. Ella era corresponsal de un periódico o revista llamada “Anteojo” de Galveston, Texas. Por cierto, déjeme decirle estimada y estimado Saltillense que varios Saltillenses aprovecharon la ley coahuiltejana conocida como la ley del 6 de abril en su artículo 7º del año de 1830, la cual establecía que el gobierno apoyaría a las familias que poblaran Galveston con 20 pesos mensuales, dos arados, dos azadones, dos palas de hierro, dos hachas y una azuela, un escoplo, un machete y una barra; pero volvamos a la historia de Belinda cuyo apellido no conocemos.
Belinda describió a nuestra hermosa ciudad de Saltillo como un lugar agradable, tanto que dejó plasmado con tinta en papel que resentía mucho dejar esta ciudad con un espectacular clima templado asegurando, y cito textual: «casi siempre era necesario dormir con cobija».
Belinda, la periodista norteamericana, aseguró que Saltillo era el mejor sitio para pasar el verano. En su crónica de la visita a nuestra ciudad aseguró que los Saltillenses éramos, bueno seguimos siendo, bien educados, que las mujeres de estos lares eran, además de hermosas, finas.
Seguramente aquel pequeño Saltillo con menos de 20 mil habitantes dejó gratamente impresionada a Belinda, pues se impresionó de la parroquia, hoy nuestra catedral. Visitó el palacio de gobierno, lugar donde le mostraron una bandera francesa que había sido capturada en durante la intervención de aquel país en suelo mexicano.
Según lo que pude investigar, la corresponsal periodística visitó el edificio de la en aquel momento recién inaugurada penitenciaría, lugar del que dijo que se encontraba «todo limpio y arreglado». Para señas saraperas más actuales, esta cárcel estaba ubicada donde hoy se encuentra la Secretaría de Finanzas en el cruce de las calles de Castelar y General Cepeda. Esa prisión fue demolida en los años 70´s del siglo pasado, por cierto, fue en ese preciso lugar donde se llevó a cabo el último fusilamiento militar de nuestro México.
Por supuesto que visitó nuestra Alameda, de la cual aseguró que era una plaza tan bella que era digna de estar en la ciudad de Nueva York. Yo en lo personal le hubiera dicho que el Central Park es tan bonito que debería de estar en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, pero bueno, pues no la conocí, sin embargo, ella afortunadamente conoció Saltillo y quedó maravillada, siendo esto algo que vale la pena presumir.
Al principio de la historia que les platico comenté que no hemos encontrado el apellido, en singular, de Belinda, y es que ella, al ser norteamericana —vaya costumbre anglosajona— sólo utilizan en apellido paterno.
No quiero concluir esta Cápsula Sarapera sin antes darle las gracias a mi amigo Iván Vartán por ayudarme en conseguir más historias de Saltillo y así poder compartirlas.




