
Monterrey, NL.- Hay quienes han llamado “Dry Generation” o Generación Seca a los adolescentes y jóvenes que alrededor del mundo parecen estar diciendo “no” al consumo de alcohol excesivo, motivados por una vida saludable, pero también por una socialización más sincronizada con espacios virtuales, como las redes.
Y México no es la excepción.
Los datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, difundidos en diciembre y que comparan resultados de 2016 y 2025, sustentan esta tendencia.
A nivel nacional, el consumo considerado habitual o excesivo (consumo que causa efectos sociales y en la salud negativos) tuvo un descenso significativo, al pasar de 16.1 a 7.5 por ciento entre los adolescentes de 12 a 17 años de edad.
En la región norcentral, que agrupa a Nuevo León y Coahuila, la caída en el mismo periodo fue del 14.4 al 5.4 por ciento.
“Creo que se debe a las modas que hay actualmente y cómo se ve al que toma cerveza», comentó, en compañía de su madre, un adolescente de 15 años de edad.
“Actualmente siento que se ve como una bebida de señores, algo que no es aspiracional para un adolescente. Además, como que hay más cosas en qué distraerse o enfocarse que quizás no las hubo en los tiempos pasados”.
Este cambio cultural representa una oportunidad histórica para fortalecer la salud pública y reducir la carga de enfermedades no transmisibles, publicó este fin de semana, con motivo del Día del Amor y de la Amistad, la Red de Acción sobre Alcohol.
“Nuestra generación está empezando a notar la trampa”, dijo Ana Guevara, integrante de voces Jóvenes por el Derecho a la Salud Mx- Servicios a la Juventud, A.C.
“Nos hablan de ‘consumo responsable’ como si toda la carga estuviera en decisiones individuales, mientras las marcas invierten fortunas para que empecemos antes, tomemos más y asociemos el alcohol con identidad, rebeldía y éxito social”.
OPTIMISMO Y REALIDAD
Los datos de ENCODAT, que encuestó en sus hogares a una muestra de 19 mil 200 personas de 12 a 65 años, pintan un cuadro optimista sobre el consumo de alcohol entre adolescentes, incluso con disminuciones en el de drogas ilegales y tabaco.
No así en el caso de mujeres de las diferentes edades, cuyo consumo de alcohol alguna vez aumentó 7 puntos porcentuales, al pasar de 62.6 a 69.3.
Aún así, en general hay aumentos que no son significativos, dijo en entrevista Juan José Roque Segovia, director de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud de Nuevo León.
“Aun cuando la gente consume bebidas alcohólicas, se va instalando una cultura de moderación. Ya no es el consumo intenso que se tenía hace algunos años. Todavía en la encuesta del 2016 nuestro Estado fue uno de los que más incrementos tenía de consumo de bebidas alcohólicas”, comentó.
El objetivo, agregó, es que las prevalencias de estos consumos se detengan, y luego disminuirlas, como en el alcohol.
En consumo de drogas, drogas legales, drogas médicas y drogas de uso industrial, el funcionario no ve un aumento significativo.
Las causas de este fenómeno están muy seguramente ligadas a las campañas de prevención y concientización dirigidas a este segmento de la población, coinciden especialistas.
Rolando González Prieto, psicólogo clínico especialista en adicciones, rechazó una postura triunfalista por la disminución en una sustancia en particular.
Indicó que hay que analizar otros patrones que se presentan, como el policonsumo o combinación de sustancias.
“Esas trayectorias mixtas que vemos en la clínica, por ejemplo, de iniciar con alcohol, luego cannabis, posteriormente estimulantes o benzodiacepinas, suelen ser un factor que hace más complejo el tratamiento y que aumenta riesgos médicos y, sobre todo, psiquiátricos”, dijo González Prieto, fundador de organizaciones para el tratamiento de adicciones, entre ellas AdoleSER, A.C., enfocada en adolescentes.
Y aunque se presenta una mayor supervisión parental en algunos espacios adolescentes, como la escuela, continúan esas conductas de riesgo en las fiestas con juegos con el alcohol, advirtió González Prieto.
“Podríamos estar viendo una disminución en la frecuencia del consumo de alcohol, no necesariamente una disminución del riesgo”, expresó.
Al mismo tiempo, los expertos marcaron otras alertas que la misma encuesta arroja.
BANDERAS ROJAS
La encuesta nacional arrojo varias banderas rojas…
La edad de inicio en el consumo de alcohol entre adolescentes disminuyó de 13.6 a 13.2 años, mientras que en la población de 18 a 29 años aumentó, de 16.6 a 17 años.
El uso de cigarros electrónicos -que también contienen nicotina- fue de 3.1 por ciento, lo que representa un aumento con respecto a 1.1.por ciento de 2016.
En el apartado de “Salud mental y malestar psicológico”, las personas de 12 a 17 años mostraron mayor prevalencia de comportamiento suicida que los adultos, mientras que en el uso de videojuegos la prevalencia fue de 59.5 por ciento.
El 1.2 por ciento del total de los jugadores cumplió criterios de trastorno por uso de videojuegos.
“Algo que no debemos pasar de largo es que aparecen adicciones diferentes”, acotó Juanita Sosa, especialista en prevención del comportamiento adictivo. “Por ejemplo, la adicción a juegos de video o a las redes.
“O el uso de los vapeadores, que están muy extendidos entre población muy joven, incluso entre menores de edad”.
‘MEJOR NO PROBAR’
Más allá de la disminución del consumo es importante ir a la raíz del problema y desarrollar en los jóvenes herramientas como el autocontrol, la regulación emocional, la toma decisiones, y la autoestima, indicó Sosa, también directora de la Unidad de Hospitalización de los Centros de Integración Juvenil,
“Lo visible es el consumo de la sustancia”, dijo, “pero detrás de ese consumo puede haber alguna otra situación de salud mental, como la depresión, la ansiedad, otros trastornos. Y si no se atienden los síntomas, la problemática va a surgir por otra vía”.
Finalmente, Roque Segovia, titular de Salud Mental estatal, aludió a la evidencia científica de cómo el comportamiento neuroquímico de las células nerviosas influye en que una persona tenga o no predisposición a la adicción a una sustancia.
Hay jóvenes que prueban por curiosidad o por formar parte de un grupo.
“Pero no saben que su cerebro, sus células nerviosas, traen una compatibilidad muy importante con respecto a los efectos que les va a provocar la sustancia”, explicó. “Por eso nosotros siempre les recomendamos, lo mejor es que no pruebes”.
González Prieto destacó la importancia del tratamiento profesional.
“Lo más relevante no es sólo cuánto se consume, sino que la mayoría de las personas que de alguna u otra forma muestran un uso problemático y desarrollan un trastorno por uso de sustancias, no reciben la atención, o cuando la reciben, es demasiado tarde.
“Esa brecha, creo yo que sigue siendo un eje principal o uno de los ejes principales de este problema de salud pública”, dijo. (AGENCIA REFORMA)




