Dr. Octavio Jiménez Garza
Reactivar una siderúrgica en Monclova: ¿a qué costo para la salud de los habitantes?
De acuerdo con publicaciones científicas en poblaciones de Canadá, Italia, España y Estados Unidos, vivir cerca de una planta siderúrgica (a distancias desde pocos metros hasta 3.2 kilómetros), aumenta significativamente el riesgo de diferentes tipos de cáncer, principalmente de pulmón y de pleura, seguido del de mama; de la misma manera, dicha exposición aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las sustancias asociadas a los daños a la salud son compuestos volátiles, tales como el benceno y el benzo[a]pireno, además de metales que también pueden ser respirados como cadmio, cromo, níquel, plomo y arsénico.
No existen publicaciones científicas donde se hayan explorado los efectos a la salud en población de Monclova, Frontera y Castaños, como resultado de las emisiones tóxicas de Altos Hornos de México (AHMSA) durante el tiempo que estuvo operando. Sin embargo, sí existen reportes que documentan que en Monclova se registraron altos niveles de ozono y de dióxido de nitrógeno en el año de 2013 (siendo una de las zonas metropolitanas del noreste con mayores emisiones de estos gases), así como se registraron niveles muy altos de partículas menores a 2.5 micras en 2018. Otro dato extraído de una publicación de 2019, relacionado con efectos nocivos a la salud asociados a la actividad de la siderúrgica, es el hecho de que, en el año 2015, la zona metropolitana de Monclova-Frontera ocupó el lugar 3 a nivel nacional en incidencia de rinitis alérgica entre 43 centros hospitalarios, con una tendencia constante, por arriba de la media nacional, que se venía registrando desde años antes. Llama poderosamente la atención que Saltillo, siendo la mayor urbe del estado, ocupó el lugar 43, el último de toda la lista, mientras que la región de la Laguna ocupó el lugar 26. Además, de manera anecdótica, habitantes de Monclova refieren que, durante el periodo de operación de la siderúrgica, diariamente, al amanecer, se observaba un “polvo” en los cristales de los automóviles y de las casas, lo que indica que los residuos llegaban a los habitantes, quienes respiraban todas las partículas mientras dormían, así como durante el día mientras realizaban sus actividades cotidianas.
Resulta contrastante la poca información disponible referente a efectos a la salud asociados a las emisiones de la siderúrgica en Monclova-Frontera, si los comparamos con la gran cantidad de publicaciones en revistas científicas internacionales realizados por colegas de la Universidad Autónoma de Coahuila, respecto a los efectos de las emisiones de la industria minero-metalúrgica en la región de Torreón, donde los principales agentes tóxicos han sido el plomo y el arsénico. Si bien no hay reportes precisos de las emisiones ambientales de tóxicos provenientes de AHMSA, es factible inferir que los contaminantes no fueron diferentes a los que emitieron las siderúrgicas de los países donde sí existen reportes de asociación de riesgo con cáncer y otras afecciones.
Tomando todo lo anterior en cuenta, es necesario tener datos de las afecciones a la salud que a los habitantes de Monclova, Castaños y Frontera les pudo haber causado las emisiones de AHMSA durante el tiempo que esta operó, tanto a trabajadores de la planta como a los residentes de los municipios citados. Para tal efecto, se pueden diseñar protocolos de investigación con diferentes abordajes. Partiendo de este diagnóstico, podríamos dar recomendaciones para que, de reactivarse la siderúrgica, esta vez sea de manera sustentable y sin afectar a la salud de una comunidad que tal vez haya sufrido un caso de injusticia ambiental. Sea esta una invitación para que me contacten personas que crean que hayan sido afectadas, con el fin de recabar información para comenzar los proyectos de investigación mencionados.
Escuela de Psicología Enfermería de Monclova. U a de C, Unidad Norte




