Presenta el concierto “Desde el Norte, con Amor. Un reencuentro con su tierra a través de notas del corazón”
Cientos de saltillenses disfrutaron el concierto “Desde el Norte, con Amor. Un reencuentro con su tierra a través de notas del corazón”, a cargo de la talentosa pianista Hortencia Urteaga Diego “Tenchita”.
A través del Instituto Municipal de Cultura en Saltillo, la pianista de talla internacional se presentó en las instalaciones del Museo de las Aves, con entrada completamente gratuita para la población.
El programa incluyó: Sonata para piano en si bemol mayor No. 13, K.333; Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): I. Allegro, II. Andante cantabile, III. Allegretto grazioso; Estudio en do sostenido menor, op. 25, No. 12; Frédéric Chopin (1810-1849); Rondo capriccioso, Op. 14; Felix Mendelssohn (1809-1847); El gato y el ratón; y Aaron Copland (1900-1990).
Leticia Rodarte Rangel, directora del Instituto, mencionó que para el alcalde Javier Díaz González es prioridad acercar este tipo de eventos a toda la ciudadanía de manera accesible.
Hortencia Urteaga Diego “Tenchita”, con discapacidad visual, inició en 1987 sus clases de piano bajo la guía de la maestra Hortensia Vela Mante, y en 1991, a la edad de 7 años, presentó su primer recital.
Ha participado en múltiples conciertos en ciudades como Piedras Negras, Eagle Pass, San Antonio, San Marcos y Houston, así como en Asheville, Carolina del Norte; además de recibir múltiples premios, como el Outstanding Accomplishment Progress Award de H.S.P.V.A. y el World of Music Certificate otorgado por la Texas Music Teachers Association.
“Más allá de sus logros académicos y artísticos, Tenchita es un ejemplo vivo de determinación, sensibilidad y fuerza interior. A lo largo de su vida ha enfrentado retos que pondrían a prueba a cualquiera y, sin embargo, ha sabido transformar cada obstáculo en una oportunidad para crecer, inspirar y trascender”, señaló Leticia Rodarte Rangel.
Destacó que, sin duda, es un testimonio viviente de que el talento, cuando va acompañado de perseverancia, nobleza y resiliencia, no conoce límites. (El Heraldo de Saltillo)






