Habitó el norte de México hace 74 millones de años. Fue localizado en una formación rocosa conocida como Cerro del Pueblo, en el municipio de General Cepeda
Este martes, desde el Museo de Desierto (MUDE), en Saltillo, se anunció el hallazgo de un nuevo dinosaurio carnívoro, el Xenovenator espinosai, que habitó el norte de México hace aproximadamente 74 millones de años, durante el Cretácico Tardío. Se le nombró así en honor a Luis Espinosa Arrubarena, quien desde la década de los 80 se ha dedicado a la paleontología en México.
De acuerdo con el reporte, el material fósil fue localizado, gracias a una investigación encabezada por personal del Departamento de Paleontología del MUDE y especialistas de la Universidad Humanista de las Américas, en colaboración con University of Bath, en Reino Unido, en una formación rocosa conocida como Cerro del Pueblo, en el municipio de General Cepeda, Coahuila.
Se estima que su antigüedad es de 74 millones de años y fue descrito oficialmente como nueva especie dentro de la revista científica internacional Diversity, lo que oficializó el descubrimiento del Xenovenator espinosai que medía hasta tres metros de longitud y un metro con 60 centímetros de altura.
Durante la rueda de prensa se explicó que se encontraron tres especímenes, dos de ellos muy próximos entre sí, mientras que el tercero a unos 40 kilómetros de distancia, y el estudio que se les práctico para su clasificación se basó principalmente en un endocráneo excepcionalmente bien preservado, acompañado de material craneal adicional que permitió identificar características anatómicas clave para confirmar al nuevo taxón.
Los investigadores explicaron que estos rasgos refuerzan su asignación al grupo de los troodóntidos, dinosaurios terópodos pequeños y medianos, considerados entre los parientes más cercanos al origen de las aves y se sugiere que gustaba de cazar de noche, principalmente animales pequeños como ratas y lagartijas.
«Era un muy buen cazador, muy probablemente nocturno. No hemos encontrado, en ninguna parte del mundo, un troodóntido con su presa. Sin embargo, por el tipo de dientes que presenta la familia, eran aserrados, entonces quiere decir que comían presas pequeñas», compartió Héctor Rivera Sylva, jefe del Departamento de Paleontología del MUDE.
Crearán réplica robotizada para exhibición
El director del Museo del Desierto, Arturo González González, subrayó que este hallazgo revela la diversidad oculta de los troodóntidos en la región y amplía el entendimiento de la fauna del Cretácico en Coahuila, uno de los estados con mayor riqueza paleontológica en el país, y adelantó que personal de este recinto científico-cultural trabajará en realizar una réplica robotizada del Xenovenator para su exhibición.
«El tema de llevar a ser una pieza de exhibición es justo lo que sigue, ahora viene todo el trabajo de paleoartistas, de reconstructores y claramente tenemos que llevar a hacerlo un robot, ese sería el último de los pasos», externó.
«Primero hay que completar un esqueleto, luego ver cómo podían estar insertados los músculos y cómo se vería la piel, y luego ya llevarlo a una reconstrucción; quisiéramos también llevarlo a una reconstrucción robótica que nos permita verlo como se vio en realidad», agregó. (OMAR SOTO)







