VIVIR ES AHORA

Lo que empieza bien, siempre termina bien

¿Qué pasaría si tomaras el inicio de este año como una gran oportunidad para comenzar la mejor etapa de tu vida? Cada inicio de año nos muestra la posibilidad de embarcarnos en un viaje a un destino soñado. Y para que ese viaje pueda llegar a su destino con éxito, requerimos de un mapa claro y de un vehículo que funcione bien.

En la vida, el mapa es definido a través de tu propósito, que se manifiesta a través de tus más grandes sueños. Y el vehículo está conformado por tu claridad y por tu coherencia.

En muchas ocasiones creemos, erróneamente, que el camino hacia el éxito está pavimentado con horas interminables de trabajo arduo. En realidad, la clave no se encuentra medida por la cantidad de tiempo que inviertas en tus objetivos, sino en construir una identidad que esté en concordancia con los mismos.

En muchas ocasiones, creemos que solamente con desear o, por el contrario, con trabajar arduamente, podremos alcanzar nuestros más grandes sueños y deseos. La realidad dista mucho de esta creencia, porque, en verdad, lo que obtenemos es un reflejo de lo que somos, de la frecuencia de lo que emitimos hacia el exterior. Y esta frecuencia se mide a través de nuestro estado emocional.

Me imagino que has escuchado que “atraemos lo que vibramos”. Desde la neurociencia, te lo puedo explicar fácilmente: nuestras emociones imprimen una huella que se plasma en los lugares en los que estamos, en nuestros pensamientos dominantes y en las relaciones que experimentamos.

¿Has notado que, al entrar a un lugar o comenzar a convivir con un grupo específico de personas, sientes el ambiente “denso” o “pesado”? ¿O, al contrario, lo puedes sentir ligero?

Cuando sucede, de pronto se dispara en tu cuerpo algo parecido a una “ola de satisfacción o bienestar”, o a una incomodidad o una emoción en específico. Esa “ola” es la frecuencia emocional, que percibimos a través de nuestro cuerpo: células, átomos, etc. Y que contagia su “vibración” o su “calidad emocional”.

Esa “ola” impactará la calidad de nuestras reacciones subconscientes, a través de pensamientos emitidos como juicios de valor, es decir: es bueno o es malo, es conveniente o no es conveniente. Y toda nuestra personalidad se adaptará, sin notarlo, a ese juicio, provocando que los resultados tengan la misma calidad.

¿Qué pasará entonces sí, eso que te estás proponiendo, aunque de manera consciente digas que es “bueno”, tu emoción te dice que es “difícil”, “complicado”, “duro” o “doloroso”?

Lo más seguro es que, aunque alcances tu objetivo, estará impreso con la misma calidad emocional con la que lo desarrollaste. Es decir, con las emociones con las que lo estás llevando a cabo.

Entonces, te sugiero algo mucho más poderoso: tomando en cuenta todas las metas y sueños que quieres alcanzar en este año, te hago la siguiente pregunta:

 

Si pudieras elegir uno o dos que, al alcanzarlos, contribuirían a que pudieras alcanzar más fácilmente los demás, ¿cuáles serían?

 

Y después de esto, también me gustaría preguntarte:

 

¿Cómo te vas a sentir cuando ya lo hayas realizado?

 

Y siente… siente esa emoción en cada célula de tu cuerpo. Que sea tan grande que la puedas recordar fácilmente. Y dedica un poco de tiempo para imaginar cómo sería la personalidad de tu “yo” con tu meta ya realizada: cómo serían tus pensamientos, cómo actuarías, de qué manera tomarías las decisiones más importantes, cómo te dirigirías a las demás personas, qué pensarías de ti…

Y comienza a actuar como esa persona que ya realizó tus sueños, a partir de éste momento, para que generes esa identidad poderosa desde ahora; esa identidad que tiene la capacidad de sostener tus sueños. Y cada vez que estés haciendo algo para realizarlo, recuerda esa emoción para que la imprimas en cada acto, en cada pensamiento.

Ahora es el momento de abrazar esa identidad poderosa y de disfrutar cada paso recorrido. Al hacerlo, generarás la energía necesaria para un futuro prometedor, lleno de claridad para tomar las oportunidades que te permitan lograr lo que te propones más fácilmente.

Así que eleva tu mirada, construye tu identidad poderosa y empieza “bien”: feliz, contento, lleno de ilusión. Y recuerda que cada paso dado en esta travesía es parte de tu viaje hacia la realización.

Confía en el proceso, en la guía Divina y en ti mismo. Esta es la fórmula mágica para recorrer un camino lleno de luz y disfrutar de cada paso en este maravilloso año que comienza.

 

coachteylealg@gmail.com