EN EL TINTERO

El costo de la realidad: Sheinbaum enfrenta las promesas incumplidas de AMLO

Cuando Andrés Manuel López Obrador presentó su paquete de reformas en 2024, lo hizo con el discurso de siempre: justicia social, bienestar para todos y la transformación de un sistema corrupto. Entre sus promesas estaban el fortalecimiento del ISSSTE, pensiones al 100% y la reducción de la jornada laboral. Todo sonaba bien en el discurso, pero los analistas económicos lo advirtieron desde el primer momento que estas medidas no eran sostenibles.

Hoy, apenas unos meses después de tomar posesión, Claudia Sheinbaum está enfrentando la dura realidad que AMLO decidió ignorar. Su reciente propuesta de reforma al ISSSTE no solo se aleja de la idea de “beneficiar a los trabajadores”, sino que los golpea directamente en el bolsillo al aumentar las cuotas laborales. Lo que prometieron como un sistema más justo, terminó por convertirse en una carga mayor para los mismos empleados que decían defender.

El caso de los maestros es un claro ejemplo, y han salido a las calles a protestar porque esta reforma les recorta ingresos, contradiciendo la narrativa oficial de que la Cuarta Transformación trabaja para el pueblo. ¿Acaso no era AMLO quien decía que todo era culpa del “neoliberalismo” y que con él se acabarían los abusos? Ahora su sucesora tiene que modificar lo que él vendió como la solución perfecta, porque simplemente no es viable.

Y no es la única de sus promesas inviables, pues la propuesta de pensiones al 100% y la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas han sido señaladas por expertos como medidas populistas que llevarían a México a un boquete económico. ¿De dónde saldrían los recursos para cubrir esas pensiones? ¿Cómo sostendrían las empresas una reducción de horas sin afectar la productividad? AMLO nunca respondió a esas preguntas porque su interés no era la viabilidad, sino el aplauso.

Sheinbaum, en cambio, no tiene la misma libertad. Ahora que la economía mexicana enfrenta presiones, el gobierno necesita recaudar más, y la manera más fácil de hacerlo es metiendo la mano en el salario de los trabajadores. La “justicia social” se convirtió en un incremento de aportaciones, y los mismos que creyeron en el discurso de AMLO ahora ven que los están obligando a pagar la cuenta de promesas que nunca tuvieron sustento.

Si algo ha quedado claro con esta reforma al ISSSTE es que el populismo tiene un límite: la realidad. Y hoy, esa realidad está obligando a Sheinbaum a corregir los excesos de su antecesor, aunque eso implique traicionar el discurso de la “transformación”. La pregunta es, ¿cuántas más de sus propuestas irreales tendrán que ser modificadas en los próximos años?

Sheinbaum ha tratado de justificar estos cambios argumentando que el sistema de pensiones necesita ajustes para garantizar su viabilidad a largo plazo. Sin embargo, lo que no menciona es que estos ajustes recaen exclusivamente en los trabajadores, mientras que el gobierno evita comprometer mayores recursos para fortalecer el ISSSTE. Es decir, la solución del gobierno no es mejorar la administración del sistema, sino pedirle más dinero a los mismos empleados que llevan años sosteniéndolo.

El descontento de los trabajadores no es una casualidad. Desde hace años han visto cómo sus derechos laborales se deterioran mientras el gobierno presume “grandes avances” en sus reformas. En el caso de los maestros, la historia se repite: primero fueron las evaluaciones castigadoras de la reforma educativa de Peña Nieto, luego las promesas incumplidas de AMLO sobre mejorar sus condiciones, y ahora Sheinbaum les impone un golpe económico disfrazado de modernización del ISSSTE.

Las marchas y protestas de los maestros son una advertencia de lo que viene. El malestar laboral va en aumento y este gobierno, que se jacta de ser el más cercano al pueblo, está empezando a ver que sus decisiones están generando el mismo rechazo que en su momento enfrentaron administraciones anteriores.

La ironía es evidente: los mismos que acusaban a gobiernos anteriores de afectar a los trabajadores ahora están haciendo lo mismo. La única diferencia es que lo disfrazan con discursos de justicia social, pero los afectados lo tienen claro: sus bolsillos no mienten.

 

Autor

Jessica Rosales
Jessica Rosales
Reportera desde enero de 2000. Fundadora de la Agencia de Noticias Digital UNIMEDIOS. Actualmente titular del noticiero Capital Noticias 91.3FM en Saltillo y Coordinadora de Contenidos de Capital Media Coahuila. Escribo la columna “En el tintero” que difunde El Heraldo de Saltillo, La Otra Plana y Capital Coahuila.
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Jessica Rosales
Reportera desde enero de 2000. Fundadora de la Agencia de Noticias Digital UNIMEDIOS. Actualmente titular del noticiero Capital Noticias 91.3FM en Saltillo y Coordinadora de Contenidos de Capital Media Coahuila. Escribo la columna “En el tintero” que difunde El Heraldo de Saltillo, La Otra Plana y Capital Coahuila.