Atropellados en Padre Flores
En esta ocasión te patico de una historia que sucedió en esta hermosa ciudad de Saltillo, hace casi un siglo. Era el último mes del año de 1922, día 13 para ser exactos, cuando los vecinos de nuestra ciudad se quejaron ante el presidente municipal Abel Barragán, quien atento escuchó a quienes vivían por el rumbo de la calle de Padre Flores de que todos los días sufrían de atropellos por parte de borrachos, así como del sitio de coches ubicado en ese lugar. Pero déjeme aclararle estimada y estimado Saltillense, que los coches eran de esos jalados por mulas o caballos, no de gasolina, como los de ahora, y los borrachos pues esos si eran como los de siempre.
En aquellos años, había una gran cantidad de cantinas por ese rumbo, por lo que casi terminando el atardecer, los borrachos transitaban por la calle tambaleándose entre los carros de sitio, y por si fuera poco, entre los negocios de fritangas que se instalaban para hacer su negocio por las noches.
La calle angosta, el cruzar de los coches jalados por mulas o caballos, los borrachos tambaleándose y los puestos de fritangas, provocaban que los Saltillenses que necesitaban transitar por la calle de Padre Flores sufrieran las de Caín, tal y como lo dijo Don Catarino Partida: “Deberían siquiera quitar a las fritangueras, para que las familias puedan pasar libremente y sin temor de ser atropellaos por los salientes y entrantes de cantinas, o por algún descuido, ir a parar a la cazuela de mole”.
Me puse a investigar si la autoridad competente dio solución a los quejosos, y pues resulta que los vecinos se quedaron en espera, asegurando que al tratarse de cantinas y puestos callejeros, la mejor solución al problema era cambiarse de casa.
Esta es una historia más, que sucedió en nuestra hermosa ciudad de Saltillo.





