
Este lunes, la diputada de Unidad Democrática de Coahuila (UDC) Zulma Verenice Guerrero Cázares presentó una iniciativa con proyecto de decreto mediante la cual se busca adicionar el artículo 338 BIS del Código Penal del Estado, con la finalidad de tipificar el delito de “Operación de Juegos de Azar No Autorizados” en el Estado de Coahuila.
Mediante esta adición se propone aplicar de dos a cuatro años de prisión y de tres mil a cinco mil días multa a quienes fabriquen, almacenen, comercialicen, instalen, posean, exploten u obtengan beneficios económicos de máquinas tragamonedas, comúnmente conocidas como “mini casinos”.
En la iniciativa se define por máquinas tragamonedas o mini casinos cualquier dispositivo mecánico, electromecánico, electrónico, digital o de cualquier otra naturaleza que mediante la inserción de dinero, fichas, tarjetas electrónicas, créditos o cualquier otro medio de pago, otorgue la posibilidad de obtener un premio en efectivo, cuyo resultado dependa total o parcialmente del azar o de un algoritmo programado.
Igualmente menciona que este tipo de dispositivos operan de manera autónoma o conectado a una red local o remota, incluyendo aquellos que empleen software de simulación de apuestas, juegos de azar o sorteos.
La legisladora de UDC recordó que en el año 2012, la Constitución local se fortaleció con una reforma de gran trascendencia, en la que se señala que los Planes de Desarrollo Urbano Municipal deberán establecer la prohibición de usos de suelo para casinos, centros de apuestas, salas de sorteos, casas de juego y similares, lo que representó un compromiso firme con la seguridad y el bienestar de las familias coahuilenses.
Indicó que no obstante, el espíritu de esta reforma se ve amenazado por el crecimiento descontrolado de los mini casinos o máquinas tragamonedas en establecimientos comerciales, particularmente en misceláneas ubicadas en barrios, ejidos y sectores populares.
Destacó que estos dispositivos “representan un riesgo latente para la economía de los sectores más vulnerables, fomentando la ludopatía y afectando especialmente a menores de edad y amas de casa que, en su desesperación económica, ven en el azar una posibilidad de mejorar su situación”.
Agregó que el impacto social y económico de estas prácticas es devastador, ya que estos artefactos no solo promueven la expansión de actividades clandestinas de apuestas en espacios comunitarios, sino que generan un deterioro en la salud mental de las personas más frágiles. (ÁNGEL AGUILAR)




