sábado, febrero 7, 2026
Inicio OPINIÓN CIRCO POLÍTICO

CIRCO POLÍTICO

 

Donde no todo es lo que parece

“El árbol diez mil”

En la gran carpa de Saltillo, los reflectores se encienden sobre un acto que busca robarse los aplausos: la plantación del árbol número diez mil. La escena se pinta verde, con palas, tierra húmeda y discursos solemnes. El alcalde Javier Díaz, en su papel de domador, presume que el número redondo no es casualidad sino cumplimiento del guion prometido: reforestación como espectáculo principal.

Las ventajas del acto son claras: más árboles significan más sombra para el público, aire más limpio en la pista y un aplauso silencioso de la naturaleza que, aunque no paga boleto, sostiene todo el show. El municipio cumple y se anota un número mágico: diez mil.

Plantar diez mil árboles no es solo un acto simbólico: es una inversión directa en el futuro. Diez mil árboles significan diez mil pulmones verdes trabajando día y noche para limpiar el aire, enfriar las ciudades y darle oxígeno a la gente. Cada ejemplar, con el paso de los años, puede absorber entre 10 y 30 kilos de dióxido de carbono anuales; en conjunto, hablamos de la captura de hasta 300 toneladas de CO₂ cada año. Esa es la verdadera traducción de un compromiso ambiental en hechos.

Pero en este circo no actúa solo el domador. Detrás de bambalinas, la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno del Estado, bajo la batuta de Susana Estens, ha afinado el libreto para que cada árbol no sea solo utilería, sino parte de un verdadero montaje ecológico. Su trabajo recuerda al del titiritero discreto: no siempre aparece en escena, pero sin sus hilos la función perdería coordinación interinstitucional.

Claro, la pregunta del público es inevitable: ¿se trata de un acto único o de una temporada completa? Porque los circos, lo sabemos, pueden impresionar con una acrobacia para después volver a los mismos trucos de siempre. La ciudad no necesita solo diez mil árboles plantados, sino diez mil cuidados, regados y sobrevivientes.

Los beneficios son tan evidentes como contundentes. Con diez mil árboles se puede producir oxígeno suficiente para que entre 20 y 40 mil personas respiren mejor. Se combaten las islas de calor urbano, se reduce la contaminación del aire y se recuperan suelos castigados por la erosión. Además, su sombra no solo refresca, también representa ahorro en energía: menos consumo de aire acondicionado, menos gasto para las familias.

Por ahora, el trabajo caerá en Emanuel Olache, Director de Ecología del municipio, y vemos que la carpa aplaude. El alcalde sonríe, la SMA se gana respeto y Saltillo presume su número mágico. La función continúa, y ojalá el próximo acto no sea de humo, sino de raíces firmes.

 

“Dejemos que se acabe el circo para verle la cara a los payasos”.