martes, octubre 13, 2026
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SALTILLO PASO A PASO

Esclavitud indígena y etnocidio en el valle de Saltillo

En 1548 se descubrieron las vetas de plata de Zacatecas. Con ello surgió una necesidad que el norte novohispano no dejaría de padecer durante más de un siglo: la de mano de obra para las minas. Los socavones pedían trabajadores en cantidades que el sistema colonial no podía conseguir por las vías legales. La solución se buscó en buena medida entre los habitantes del territorio guachichil. Los colonos organizaban expediciones armadas que salían a capturar indígenas nómadas para vendérselos a los mineros. A esas incursiones se les llamaba razias.

Saltillo nació dentro de ese mundo. El portugués Alberto del Canto fundó la villa de Santiago del Saltillo como un proyecto de colonización que, en teoría, llevaba al norte la fe, el orden jurídico y la vida sedentaria. El propio Del Canto fue el primer comerciante de esclavos del valle. Terminó arrestado por la Audiencia de Guadalajara, acusado de esclavizar a indios de paz. Al morir del Canto, la práctica se quedó. Los colonos siguieron capturando y vendiendo personas durante un siglo y medio más.

Para muchos vecinos de Saltillo, el comercio de cautivos dejaba más que la agricultura. Los registros que estudiaron historiadores como José Cuello, para el periodo de 1577 a 1723, muestran un negocio organizado, con un destino distinto para cada prisionero según quién fuera. Los hombres adultos iban a las minas de Zacatecas, donde el mercurio y las duras condiciones de trabajo los mataban en poco tiempo. Las mujeres terminaban en los obrajes textiles y en las haciendas. A los niños los entregaban a familias acomodadas o a naciones indígenas aliadas de los españoles, con el argumento de que ahí serían instruidos. En la práctica se quedaban como sirvientes domésticos de por vida.

“Después de una sola refriega quedó registro de 125 personas de todas las edades vendidas en Zacatecas”. El dato lo recoge José Cuello en su artículo «The Persistence of Indian Slavery and Encomienda in the Northeast of Colonial Mexico, 1577–1723», publicado en Journal of Social History (vol. 21, núm. 4, 1988). Ahí Cuello sostiene que la esclavitud indígena y la encomienda persistieron en el noreste novohispano mucho después de las Leyes Nuevas. Según su estudio, esa persistencia estuvo ligada a la resistencia de los pueblos cazadores-recolectores.

La Corona prohibía esclavizar a los indios, pero la ley dejaba abierta una brecha: a los que se rebelaban se les podía someter por la fuerza. Por ahí entró todo el negocio. Los alcaldes mayores habían comprado sus cargos y querían recuperar lo que pagaron. Por eso declaraban rebelde a cualquier cautivo, sin importar dónde ni cómo lo hubieran atrapado, y así podían venderlo de manera legal. Era la vieja fórmula de «se obedece, pero no se cumple»: en el papel se respetaba la ley y en los hechos se hacía lo contrario. En el norte de la Nueva España esa fórmula se usaba con frecuencia.

Mientras tanto, la tierra también cambiaba. Las haciendas que crecían en el valle talaban los mezquitales y arrasaban los nopales, de los que dependía buena parte de la alimentación de los nómadas. Además, desecaban las ciénagas y con ello acababan con los animales que esos pueblos cazaban.

Los españoles describían el desierto como un lugar sin vida y a quienes lo habitaban como «linaje de perros». Los pueblos indígenas, que vivían en la región desde hacía por lo menos siete mil años, la conocían a fondo. Sabían orientarse, curarse con sus plantas y aprovechar recursos que los recién llegados ni siquiera notaban. Los colonos llamaban a esto guerra justa. Para los pueblos cazados fue un etnocidio, y en el valle del Saltillo había comenzado con Alberto del Canto.

Fue una suma de expediciones y capturas que se repitieron durante más de cien años. Naciones enteras desaparecieron con sus lenguas, su medicina y su forma de entender el mundo. De algunas no quedó más que el nombre anotado en un documento de compraventa de esclavos.

 

Fuentes

 

Cuello, José. «The Persistence of Indian Slavery and Coerced Labor in the Regional Political Economy of Saltillo, 1577–1700». Journal of Latin American Studies, vol. 21, núm. 3, 1989. Documentación sistemática del tráfico de indígenas y su función en la economía regional.

 

Powell, Philip Wayne. La guerra chichimeca (1550–1600). México: Fondo de Cultura Económica, 1977. Contexto de la guerra justa y la resistencia nómada.

 

Gerhard, Peter. La frontera norte de la Nueva España. México: UNAM, 1996.

Valdés, Carlos Manuel y Dávila del Bosque, Ildefonso. Saltillo: historia breve. México: El Colegio de México / FCE, 2011.

 

Cavazos Garza, Israel. Saltillo en la historia y en la leyenda. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1979.

 

Valdés, Carlos Manuel. Sociedad y delincuencia en el Saltillo colonial. Saltillo, Coahuila: Archivo Municipal de Saltillo, primera edición, julio de 2002