
Dr. Omar Alejandro Reyes Ortega
Servicios ecosistémicos urbanos: la infraestructura invisible
Cuando pensamos en desarrollo urbano, solemos imaginar vialidades, transporte, viviendas y servicios básicos, entre otros aspectos. Sin embargo, rara vez pensamos en árboles, parques o jardines como infraestructura urbana esencial. No obstante, gran parte del bienestar urbano depende precisamente de su presencia. Los árboles, parques urbanos, jardines públicos y privados, y las demás áreas verdes presentes en las ciudades, ofrecen muchos más beneficios que solo valor estético. Estos beneficios son conocidos como servicios ecosistémicos urbanos y son esenciales para construir ciudades más saludables, sustentables y resilientes frente al cambio climático.
Estos servicios ayudan a reducir la temperatura durante el verano, filtran contaminantes suspendidos en el aire, favorecen la captación de agua de lluvia y disminuyen el impacto de las inundaciones. También generan espacios de convivencia social que contribuyen al bienestar físico y mental de la población, fortalecen la cohesión social y permiten restablecer la conexión entre la ciudad y la naturaleza. En las ciudades mexicanas, aunque algunos de estos beneficios ya están presentes en las acciones gubernamentales, la mayoría pasan desapercibidos o no reciben suficiente atención dentro de la planeación urbana.
En Saltillo, por ejemplo, existen diversas acciones orientadas al cuidado ambiental y al fortalecimiento de la relación entre ciudadanía y naturaleza. No obstante, muchas se desarrollan sin que los servicios ecosistémicos urbanos sean reconocidos formalmente como parte de una estrategia integral de planeación. Aun así, se presentan iniciativas valiosas de educación ambiental, campañas de sensibilización y actividades que fortalecen el vínculo entre la población y su entorno natural. Esto muestra una conciencia creciente sobre la importancia de la naturaleza en la vida cotidiana.
Otros beneficios igualmente relevantes —como la regulación térmica, la captación de agua de lluvia o la mejora de la calidad del aire— suelen abordarse desde una lógica técnica, sin entenderse como parte de un sistema natural más amplio que debe protegerse y fortalecerse desde la política pública. Además, existen servicios menos visibles, pero esenciales, que suelen quedar fuera de la conversación pública. Entre ellos están la conservación del suelo o el equilibrio ecológico, que permiten la presencia de flora y fauna urbana y que son esenciales para que se desarrollen los demás servicios.
Esto no significa que Saltillo esté ignorando su dimensión ambiental. Por el contrario, existen esfuerzos valiosos que contribuyen al bienestar ecológico de la ciudad. El desafío es que estas acciones aparecen dispersas, sin una visión conceptual compartida que permita articularlas, evaluarlas y potenciarlas a largo plazo. Esta falta de integración puede limitar la capacidad de diseñar políticas más efectivas frente a desafíos crecientes como el aumento de temperaturas, la escasez de agua, la contaminación atmosférica y la pérdida de áreas naturales dentro de la mancha urbana.
Pensar una ciudad sustentable implica dejar atrás la idea de que el desarrollo solo depende del concreto, las vialidades y la expansión territorial. También significa reconocer que los ecosistemas urbanos ofrecen soluciones reales frente a algunos de los principales desafíos ambientales del siglo XXI.
Saltillo posee un importante potencial ambiental que se expresa en sus parques, sus árboles, sus espacios abiertos y en cada acción orientada a cuidar el entorno. Este potencial puede fortalecerse si se integra con mayor claridad en la visión de ciudad que queremos para el futuro. Para lograrlo, es necesario reconocer que la naturaleza no compite con el desarrollo. Por el contrario, puede ser una de sus principales aliadas hacia modelos de desarrollo urbano más sustentables. El desafío consiste en reconocer su verdadero valor y convertirlo en una prioridad permanente de la planeación urbana, capaz de construir una ciudad más verde, saludable y resiliente para todos.
Dr. Omar Alejandro Reyes Ortega
Facultad de Arquitectura, Unidad Sureste
alejandroreyes.arq@gmail.com




