
El DIF Ramos Arizpe brinda atención especializada a través del área de Discapacidad, donde la docente Noemí Maribel Fernández Lara desarrolla programas enfocados en fortalecer la autonomía, la comunicación y el desempeño académico de sus alumnas. Lo anterior con el fin de garantizar que niñas y jóvenes con discapacidad visual tengan mayores oportunidades de aprendizaje e integración escolar.
Actualmente, la especialista acompaña el proceso educativo de tres estudiantes: dos menores que en las próximas semanas iniciarán su educación primaria y una joven que se prepara para ingresar al nivel medio superior. Cada plan de trabajo se adapta a las necesidades particulares de las alumnas para facilitar su incorporación a las aulas en igualdad de condiciones.
En el caso de las niñas, la preparación se centra en el aprestamiento al sistema Braille, etapa esencial para desarrollar las habilidades que posteriormente permitirán la lectura y escritura táctil. Incluso, una de ellas ya ha comenzado a escribir mediante este método, reflejando avances importantes en su formación.
Para la estudiante que concluyó la secundaria, la atención incluye sesiones de orientación y movilidad, aprendizaje del sistema Braille y capacitación en herramientas tecnológicas accesibles, recursos que fortalecen su independencia y le permitirán enfrentar con mayor seguridad los retos de la preparatoria.
Fernández Lara, licenciada en Ciencias de la Educación por el CNCI Campus Saltillo, relató que su vocación por la educación inclusiva surgió desde que comenzó a impartir clases particulares a niñas con discapacidad visual al concluir su carrera. Desde hace un año forma parte del equipo del DIF Ramos Arizpe, donde ha consolidado un modelo de atención basado en el acompañamiento personalizado.
“Cada estudiante aprende a un ritmo distinto, por eso el trabajo debe adaptarse a sus capacidades y objetivos. Lo importante es que desarrollen las herramientas necesarias para participar plenamente en la escuela y en su vida diaria”, expresó.
Además del trabajo directo con las alumnas, el área de Discapacidad mantiene comunicación constante con las instituciones educativas para asesorar a
directivos y maestros sobre las adecuaciones pedagógicas que favorecen la inclusión dentro del salón de clases.
La docente explicó que uno de los desafíos más importantes ocurre desde el momento en que las familias reciben el diagnóstico de discapacidad visual. Reconoció que inicialmente pueden surgir incertidumbre y actitudes de sobreprotección, aunque destacó que la mayoría de los padres de familia muestran disposición para involucrarse activamente en el proceso de aprendizaje de sus hijos.
“Cuando la familia participa y comprende que sus hijos pueden desarrollar habilidades para ser independientes, los avances son mucho más significativos. El acompañamiento en casa es tan importante como el que reciben en la escuela”, comentó.
En cuanto al entorno social, consideró que todavía existen obstáculos derivados principalmente de la falta de información sobre la discapacidad visual. Señaló que muchas actitudes que limitan la inclusión no responden a la mala intención, sino al desconocimiento, por lo que insistió en la necesidad de fortalecer la sensibilización de la población.
Finalmente, recordó que durante su formación universitaria vivió de primera mano la falta de infraestructura y recursos de accesibilidad en algunas instituciones educativas, experiencia que reafirmó su compromiso de trabajar para que las futuras generaciones de estudiantes con discapacidad encuentren escuelas mejor preparadas y una sociedad cada vez más incluyente. (EDUARDO SERNA).




