lunes, junio 22, 2026
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PUNTO DE CIENCIA

Por Dra. Laurentina Hernández de Ávila

 Certificaciones de seguridad: otro paso hacia la competitividad

Cada día, miles de productos cruzan las fronteras de México rumbo a distintos mercados internacionales. Productos industriales, maquinaria, componentes y otros bienes dependen de que las cadenas de suministro funcionen de manera segura y eficiente para llegar a tiempo a su destino.

Transportar mercancías entre países implica enfrentar riesgos como robos, fraudes, retrasos en aduanas e incluso amenazas relacionadas con la seguridad internacional. Para responder a estos desafíos han surgido programas de certificación que permiten a las empresas demostrar el cumplimiento de estándares reconocidos en materia de seguridad.

En este contexto, destacan iniciativas como C-TPAT (Asociación Comercial contra el Terrorismo) y OEA (Operador Económico Autorizado), diseñadas para garantizar la seguridad en las cadenas de suministro. No obstante, su adopción en México sigue siendo desigual, lo que plantea una interrogante central: ¿las empresas están aprovechando estas herramientas para mejorar su competitividad o permanecen rezagadas frente a las exigencias internacionales?

Desde la Facultad de Contaduría y Administración realizamos una investigación sobre empresas certificadas en distintas regiones del país para analizar los beneficios de estos programas. Tanto C-TPAT como OEA forman parte de los esfuerzos de cooperación entre México y Estados Unidos para fortalecer la seguridad logística y facilitar el comercio internacional.

Las empresas que cuentan con estas certificaciones generan mayor confianza entre clientes, proveedores y autoridades. En sectores como el automotriz y el metalmecánico, de gran relevancia en el norte de México, estos reconocimientos representan una ventaja competitiva significativa.

Entre los principales hallazgos destacan la reducción de costos asociados a seguros, menores pérdidas por robos y fraudes, así como una disminución en los retrasos de los envíos. Asimismo, se observaron mejoras en los tiempos de despacho aduanal y una menor frecuencia de inspecciones intrusivas en las fronteras.

Sin embargo, el problema no está completamente resuelto. Muchas empresas aún perciben estas certificaciones como un requisito costoso y complejo, en lugar de una inversión estratégica. Además, persisten desafíos estructurales, como la falta de plena homologación de estándares entre los países del T-MEC y la necesidad de una mayor coordinación entre autoridades, transportistas y sector privado.

Esta situación limita el potencial de las cadenas de suministro en México y evidencia una brecha: mientras algunas empresas avanzan hacia esquemas más seguros y competitivos, otras permanecen vulnerables ante un entorno cada vez más exigente a nivel internacional.

Comprender este problema es fundamental. No se trata únicamente de cumplir requisitos, sino de enfrentar un desafío mayor: fortalecer la seguridad logística como condición indispensable para competir en los mercados globales. La pregunta no es si estas certificaciones son necesarias, sino qué tan rápido y eficazmente las empresas podrán integrarlas para cerrar la brecha de competitividad.

La certificación también tiene efectos al interior de las organizaciones. Las empresas deben identificar riesgos, documentar procedimientos y establecer medidas preventivas para proteger sus operaciones, lo que fortalece la cultura de seguridad y fomenta el compromiso organizacional.

En nuestro estudio, las empresas certificadas reportaron una mayor capacidad para atraer nuevos clientes y ampliar su participación en mercados internacionales, donde la confianza es un factor clave para establecer relaciones comerciales. Demostrar procesos seguros puede convertirse en una ventaja estratégica.

A pesar de estos avances, aún existen desafíos importantes. La coordinación de estándares de seguridad entre los países del T-MEC sigue siendo una tarea pendiente. Fortalecer la colaboración entre gobiernos, empresas, transportistas y agentes aduanales podría contribuir a reducir los efectos de la inseguridad sobre la productividad y el comercio regional.

Estos resultados muestran que las certificaciones no deben entenderse únicamente como un requisito o un costo adicional, sino como una herramienta para mejorar la eficiencia operativa, reducir riesgos y abrir oportunidades de crecimiento. Fortalecer la cadena de suministro implica también fortalecer la capacidad de las empresas para participar con éxito en el comercio internacional.

 

Dra. Laurentina Hernández de Ávila

Facultad de Contaduría y Administración, Unidad Norte

laurentinahernandez@uadec.edu.mx