lunes, junio 15, 2026
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A LA BÁSCULA

La guerra que viene

La preocupación externada este lunes por Carlos Robles Lostanau, presidente estatal del PRI en Coahuila, respecto de la insistencia del liderazgo nacional de Morena de impugnar y descalificar la elección del 7 de junio para renovar el Congreso local, me parece tiene un gran sustento, sobre todo para sentar un precedente y evitar que en el futuro la situación se presente no solo en elecciones cerradas, sino en otras como las de nuestro estado, que se ganó por más de dos a uno.

En Coahuila, de coalición a coalición, la del PRI-UDC superó a la de Morena-PT por más del doble de votos. Luego de la aprobación del cómputo estatal por parte del Instituto Electoral de Coahuila (IEC), la alianza ganadora registró 701 mil 923 votos, contra 336 mil 127 votos, es decir, la diferencia fue de un poco más del doble.

Por partidos, en el ‘face to face’ entre PRI y Morena dejando de lado a sus aliados, el partido tricolor obtuvo 651 mil 086 de los votos válidos, que representan el 53.66 por ciento del total; en tanto los guindas lograron 290 mil 056 votos, esto es 23.91 por ciento, también la diferencia es más del doble.

En su calidad de presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel tiene todo el derecho de acceder a los recursos que la ley le permite en espera de intentar recuperar algunos votos para su partido, pero suponiendo que así fuera ¿cuántos podría recuperar como para ni por asomo acercarse a sus competidores que les pusieron una verdadera paliza?

Pero además, los antecedentes indican que la mayoría de las veces que se logra un recuento de votos en algunas de las casillas, casi siempre ha resultado a la inversa que, en el ajuste, el promovente perdió algunos votos más, y el denunciado termina por incrementar su ventaja final.

A lo que no tiene derecho la morenista es a insultar la inteligencia y la integridad de los coahuilenses, al decir que todos los votos fueron comprados, es decir, para Montiel, los coahuilenses no tenemos ni inteligencia, ni moral, ni valores, ni principios puesto que a ojos cerrados vendemos el voto por tres tortillas duras. No cabe duda que el león cree que todos son de su condición. Ella piensa que, así como su partido logra sus votos, igual lo hacen todos los demás.

El insulto a los coahuilenses, ese no creo que se le vaya a olvidar a la gente tan fácilmente para futuras elecciones, en las que no tengo la menor duda que Morena volverá a ser rechazado en las urnas, porque, y aquí lo hemos charlado usted y yo en este mismo espacio: el electorado coahuilense es uno de los más maduros y responsables del país. Votó el 7 de junio y en las últimas elecciones, por lo que le conviene, y este caso decidió que quiere, seguridad, estabilidad, atracción de inversiones nacionales y extranjeras, empleo formal, gobernabilidad, lo que Ariadna Montiel y sus candidatos no pueden ofrecer, no es lo que tienen en las entidades donde gobiernan.

Y creo que la gran preocupación va en la dirección de la iniciativa promovida por el zacatecano Ricardo Monreal, de anular elecciones cuando exista la sospecha de injerencia de personajes o gobiernos extranjeros. Son tan perversos que, si en lo simple inventan argumentos para no aceptar que les pusieron un baile, pero en grande, imagínese lo que no serían capaces de inventar, por ejemplo, si en la elección del año entrante, no solamente pierden la mayoría en el Congreso, sino algunas de las 17 gubernaturas que estarán en juego.

Morena y la presidenta, necesitan mantener la mayoría en la Cámara de Diputados porque es la legislatura que acompañará a Claudia Sheinbaum en la segunda parte de su mandato, y requieren de esa mayoría para aprobar todo lo que se le antoje al oficialismo, porque de no hacerlo el Congreso se le convertiría en un verdadero contrapeso opositor, una auténtica piedra en el zapato en los segundos tres años de su mandato.

 

¿Tan fácil lo van a aceptar?

Como dijera el diputado local morenista Alberto Hurtado, quien buscaba la reelección, no se puede ganar en la mesa lo que no se ganó en las urnas. Y fue muy puntual cuando acusó a la dirigencia nacional de su partido de abandonar y ‘dejar solos’ a los candidatos.

Pero en Coahuila, que ya se sabía que iba a ser el laboratorio electoral para la elección del año entrante, Morena está ensayando la estrategia que seguramente pretende implementar en 2027 en caso de perder la mayoría en el Congreso, lo cual se ve muy viable. Es muy posible que en esa elección pretenden estrenar la iniciativa de Monreal, arguyendo la ‘injerencia’ de extranjeros en el proceso con el argumento del sexenio de proteger la ‘soberanía nacional’.

Aguas. Hay que tener mucho cuidado con la guerra que viene.

 

laotraplana@gmail.com

 

X= @JulianParraIba