viernes, junio 12, 2026
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IDEÓLOGOS E IDEOLOGÍAS

 

El hombre encuentra en las cosas únicamente lo que ya lleva dentro de sí

Friedrich Nietzsche

En su sentido amplio, las ideologías son conjuntos de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de personas, sociedades, épocas o movimientos de diversos tipos; pero en su significado restringido, el más común, por cierto, son vehículos de militancia.

Con ellas se identifica la gente, se compromete y moldea una visión del mundo, según el tipo de soluciones propuestas a sus problemas personales. Este es, exactamente, el punto donde estos constructos intelectuales se vuelven sentimentales.

La gente no se identifica con un ideario tras un acto de razón, sino por un impulso emocional que luego sostiene, efectivamente, con un andamio racional, en no pocas ocasiones muy frágil. Las personas eligen la ideología por sus promesas de protección, identidad, pertenencia e incluso compensación, reparación o venganza por las heridas recibidas y no resignificadas que siguen determinando su vida. Funcionan porque le dicen al sujeto: esto que te duele tiene causa, culpable, nombre y salida.

Por eso, son sostenidas por sentimientos como la frustración, pero sobre todo por el instinto de sobrevivencia. Su férrea defensa va desde la calculadora frialdad a la vehemencia y hasta el fanatismo; es decir, desde el argumento calculado, hasta la agresión y el insulto. Pero en todos los casos sirven fundamentalmente para soportar la realidad.

La mayoría de ellas depositan las soluciones en el exterior, algunas en el interior del individuo, otras en una mezcla de ambos. Lo importante es que todas nacen de una experiencia humana concreta y posteriormente se constituyen en fenómenos colectivos de pensamiento.

Imaginemos un a Karl Marx, filósofo exiliado político que vivía de labores intelectuales mal pagadas o sin paga, casado con una mujer perteneciente a la aristocracia y con 7 hijos que mantener. Evidentemente no dio el ancho, y no por holgazán. Antes de continuar, quiero aclarar que estoy tratando de objetivo con la figura de Marx, no de defender el marxismo.

Así que su familia, a pesar del apoyo de los parientes de la esposa, de Engels y de otros patrocinadores, entró en precariedad severa; sus hijos padecían hambre y enfermedades, varios murieron antes de entrar en la adolescencia. A diferencia de lo que se ha difundido, era un padre amoroso y preocupado; por lo mismo, podemos suponer, frustrado y con un gran sentimiento de impotencia.

Le quedaba, para soportar la vida, su mundo intelectual, porque su mente era su única herramienta. En esas duras circunstancias materiales, pero sobre todo emocionales, comenzó a realizar un análisis agudo y devastador sobre las relaciones económicas que prevalecían en su época, del que resultó su obra El Capital. Pero su necesidad iba más allá: hacia la posibilidad de soluciones a su desesperanza, aunque fueran imaginarias. Así que ideó el Manifiesto del Partido Comunista.

Y ahí nació el mito de Marx y su ideología, el marxismo, que cambió al mundo; para bien o para mal, usted dirá. Solo que Marx ya no fue su protagonista real, sino personaje interpretado y, sobre todo, desvirtuado; tanto, que el propio Karl dijo alguna vez, según contó Engels en una carta dirigida a Eduard Bernstein en 1882: “Lo que sí sé, es que yo no soy marxista”,

Toda teoría surge desde una percepción del problema personal, desde lo que duele, lo que falta, lo que amenaza, lo que humilla, lo que frustra, lo que parece intolerable, porque no hay conocimiento sin subjetividad. Por eso una ideología revela mucho sobre los problemas emocionales del individuo.

Izquierda, derecha y centro prometen soluciones desde diferentes perspectivas: la primera aplastando al enemigo, la segunda enriqueciendo al más astuto y la tercera buscando un equilibrio. Todas han fallado de una u otra manera, porque la respuesta no está en la ideología y su implementación social, sino en la naturaleza humana. Siempre habrá el resentido que se vuelva adicto al dinero, al poder, la notoriedad, y no tendrá contemplaciones para usarlos contra los demás.

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