
Edimburgo, Escocia.- la ciencia ha corroborado que el dolor emocional puede dejar heridas invisibles, pero en algunos casos también puede afectar directamente el corazón.
La Universidad de Aberdeen, en Escocia, está llevando a cabo el primer ensayo clínico del mundo para evaluar un tratamiento a largo plazo contra el ‘síndrome del corazón roto’, conocido médicamente como miocardiopatía de Takotsubo, una afección cardiaca que a menudo se debe a acontecimientos traumáticos intensos y repentinos.
Esta condición implica debilidad súbita del miocardio, el músculo del corazón, normalmente tras eventos traumáticos o de estrés intenso, y causa síntomas como dolor torácico, dificultad para respirar, alteraciones en el ritmo cardíaco y presión arterial baja. A diferencia de un infarto convencional, esta enfermedad no responde a arterias obstruidas, sino a un debilitamiento temporal del corazón, lo que compromete la correcta circulación de sangre y oxígeno en el organismo.
Brenda Young, una trabajadora social escocesa de 57 años que pasó de acompañar a su madre en sus últimos minutos de vida a convertirse en una de las primeras pacientes del mundo en participar en un ensayo clínico pionero para tratar el llamado síndrome del corazón roto.
El estudio, que se realizará a lo largo de siete años en mil pacientes que padecen esta afección en 40 hospitales, analizará la eficacia de los inhibidores del sistema renina-angiotensina (RAS), medicamentos utilizados actualmente para tratar ataques cardíacos, hipertensión o insuficiencia cardíaca. El estudio busca determinar si estos fármacos pueden reducir el riesgo de muerte, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y nuevos episodios de la enfermedad.
La encargada de liderar el proyecto es la profesora Dana Dawson, especialista en medicina cardiovascular y cardiología consultora en el Hospital Real de Aberdeen quien lleva más de 15 años estudiando la miocardiopatía de Takotsubo y expresó su expectativa frente al avance de esta nueva investigación.
La especialista afirmó que el síndrome afecta a miles de personas cada año, en su mayoría mujeres, y señaló que “una de cada diez personas terminará muriendo por esta condición”. Añadió que actualmente “no existen terapias comprobadas ni directrices de tratamiento”, por lo que esperan establecer una vía terapéutica basada en evidencia científica. (El Heraldo de Saltillo)
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