
Lo que los mexicanos quieren
La presidenta Claudia Sheinbaum ha intentado equilibrar su administración sobre una cuerda muy delgada. Por un lado, ha dado continuidad al proyecto social que, indudablemente, le dio legitimidad a su antecesor; por otro, ha buscado marcar distancia en materia de seguridad, un terreno donde los resultados anteriores dejaron dudas y pasivos que aún pesan. Hasta ahora, el balance se ha logrado a medias.
Los estudios de opinión pública reflejan esa dualidad. Los datos más recientes de la consultora internacional Ipsos revelan que, frente a 2025, el respaldo ciudadano se mantiene e incluso crece en el ámbito social. Sin embargo, se debilita cuando se pregunta sobre seguridad y economía; en ambos temas, la percepción se ha deteriorado.
El estudio de Ipsos “¿Qué preocupa al mundo?” funciona como un termómetro social y político. Monitorea las principales preocupaciones ciudadanas en distintos países y mide los cambios de prioridades con el tiempo. En 2026, por ejemplo, el crimen y la violencia encabezan la lista global, dejando atrás el desempleo, la inflación, la desigualdad y la corrupción, aunque el orden varía en cada país.
Revisemos el caso de México. El 61% de las personas entrevistadas señalan al crimen y la violencia como su principal preocupación. La cifra contrasta con el promedio mundial (33%). El país se ubica entre las naciones donde más inquieta la seguridad, solo detrás de Perú (64%).
Frente a estos resultados, las autoridades federales han intentado corregir el rumbo y mejorar la percepción de seguridad. Se percibe una estrategia más estructurada y mayor coordinación entre órdenes de gobierno. Sin embargo, la opinión ciudadana no mejora. Por el contrario, entre marzo de 2025 y marzo de 2026, esta preocupación creció tres puntos porcentuales.
Aquí encontramos el primer punto crítico. Ese cambio de rumbo, si ya está en marcha, aún no se traduce en mayor confianza. Ciertamente, algunos indicadores pueden estar mejorando, pero mientras el temor cotidiano a ser víctima de un delito no disminuya, la estrategia tiene que seguir ajustándose.
Dejemos a un lado la presión por la seguridad y miremos el rostro más amable de la administración. Ipsos revela que la pobreza y la desigualdad no angustian demasiado a los mexicanos. Solo el 25% las menciona como una de sus principales inquietudes. El promedio mundial es del 29%. México se coloca lejos de Argentina (44%) y Brasil (36%) y cercano a Estados Unidos (18%). Además, esta percepción ha mejorado desde marzo de 2025.
Este es un indicio de que la política de bienestar ha logrado contener parte de las presiones ciudadanas. Y es la razón por la que se mantiene el respaldo al proyecto de la 4T. La continuidad de esa política sigue siendo, por mucho, la prioridad de la actual administración.
Sin embargo, hay otro frente que empieza a alterar el equilibrio: la economía. En el último año, la percepción sobre la situación del país se ha deteriorado. En marzo de 2025, el 51% consideraba que la economía no iba por buen camino; un año después, la cifra subió al 65%.
Al final, lo que los mexicanos quieren es equilibrio. La política de bienestar sostiene, sin duda, pero la inseguridad y ahora la economía siguen desajustando la balanza. Es necesario dar un nuevo rostro a estos dos frentes.




