
Aunque se anunció un alto el fuego en la noche del martes al miércoles, el impacto de esta guerra, que ya dura seis semanas, ha pasado de una fase «aguda» a una fase “duradera”. Cuanto más se prolongue esta fase, mayor será el riesgo de que la pobreza se agrave rápidamente en los países vulnerables.
Ginebra, Suiza.- La guerra que se libra en Oriente Medio desde finales de febrero podría sumir en la pobreza a 32 millones de personas en 162 países, según informó el lunes el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El impacto es, evidentemente, mayor en los países situados en el centro o cerca de los combates, pero a largo plazo, los daños también pueden ser considerables en países más alejados de las zonas de conflicto.
El nuevo análisis de la agencia de la ONU muestra que el impacto provocado por la escalada del conflicto en Oriente Medio no se limita a los países directamente afectados, sino que afecta de manera desproporcionada a aquellos que disponen de los márgenes presupuestarios más limitados para absorber el aumento de los precios de la energía y los alimentos.
Para estos países, la crisis impone dilemas imposibles entre estabilizar los precios hoy y financiar la salud, la educación y el empleo mañana.
La guerra comenzó el 28 de febrero pasado cuando Israel y Estados Unidos empezaron a bombardear Irán masivamente, quién respondió atacando los países del Golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses y bloqueando el estrecho de Ormuz. Ahora, el presidente de Estados Unidos ha impuesto su propio bloqueo a este paso marítimo.
El secretario general, António Guterres, subraya que todas las partes en este conflicto deben respetar la libertad de navegación, incluso en el estrecho de Ormuz, de conformidad con el Derecho internacional.
Los países importadores de energía más afectados
“La guerra hace retroceder el desarrollo: en pocas semanas, un conflicto puede aniquilar lo que los países han construido a lo largo de los años”, declaró Alexander De Croo, administrador del PNUD.
Aunque se anunció un alto el fuego en la noche del martes al miércoles, el impacto de esta guerra, que ya dura seis semanas, ha pasado de una fase “aguda” a una fase “duradera”. Cuanto más se prolongue esta fase, mayor será el riesgo de que la pobreza se agrave rápidamente en los países vulnerables.
En el peor de los casos, 32 millones de personas podrían caer en la pobreza. La mitad del aumento mundial de la pobreza afecta al grupo de los 37 países importadores netos de energía.
Si bien las economías avanzadas están en condiciones de amortiguar los efectos de las crisis energéticas, los países de la región del Golfo, de Asia, del África subsahariana y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) son especialmente vulnerables.
Hasta cuatro millones más de pobres en los Estados árabes

En la región de los Estados árabes, por ejemplo, las simulaciones sugieren que cerca de cuatro millones de personas más podrían verse empujadas a la pobreza en escenarios de alta intensidad de conflicto.
El aumento de las tasas de pobreza se concentra en el Levante y en los países frágiles (Sudán y Yemen), donde la vulnerabilidad básica es mayor y donde las crisis se traducen en pérdidas de bienestar más acusadas.
El PNUD prevé una caída del PIB de entre el 3.7% y el 6%, lo que supone una contracción de entre 120 mil y 194 mil millones de dólares, concentrada en las subregiones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y el Levante.
En África, las economías y los hogares ya se han visto afectados, lo que exige una respuesta política rápida y eficaz. Veintinueve monedas se han depreciado, encareciendo el servicio de la deuda externa y las importaciones de alimentos, combustible y fertilizantes.
6 mil millones de dólares para proteger a los más vulnerables
Las perturbaciones en el suministro energético del Golfo amenazan el acceso al amoníaco y a la urea en plena temporada de siembra (marzo-mayo), lo que podría reducir la producción agrícola y agravar la inseguridad alimentaria de emergencia, sobre todo en los hogares con bajos ingresos y en las economías dependientes de las importaciones.
El PNUD propone medidas para mitigar los efectos del conflicto en los países más afectados, en particular transferencias de efectivo específicas y temporales, que constituyen la primera línea de defensa para proteger a los hogares pobres y vulnerables.
Según el escenario que se materialice, podrían ser necesarios 6 mil millones de dólares para garantizar la eficacia de esta medida.
Por el contrario, el PNUD desaconseja las subvenciones energéticas generalizadas, que benefician sobre todo a los hogares más acomodados y son financieramente insostenibles a largo plazo. (ONU NOTICIAS)




