lunes, abril 13, 2026
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Personas migrantes impactan procesos de alimentación: especialistas

En el seminario “La ciudad y sus patrimonios”, Wilfredo Alaniz Pérez, Francesc Xavier Medina Luque y Tiana Bakic Hayden explicaron los cambios que se registran en su paso por los territorios a los que llegan 

Ciudad de México.- Las personas migrantes transitan, se establecen y construyen formas de vida cotidiana; como agentes de cambio social llevan a la nueva localidad de residencia las comidas que consideran indispensables y los sistemas alimentarios se transforman en torno a las prácticas de consumo de estas poblaciones.

Lo anterior quedó de manifiesto en la primera sesión del seminario a distancia “La ciudad y sus patrimonios”, del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM, en donde el investigador posdoctoral del Instituto de Investigaciones Jurídicas de esta casa de estudios, Wilfredo Alaniz Pérez, destacó:

Los procesos de movilidad humana y sus formas de desplazamiento, ya sea de manera regular o irregular, influyen directamente en su experiencia de vida; y en este procedimiento hay una gran desigualdad.

El también investigador del Seminario Universitario de Estudios sobre Desplazamiento Interno Migración Exilio y Repatriación recordó que la movilidad humana, según la ONU, se refiere al desplazamiento de personas de un lugar a otro en el ejercicio de su derecho a la libre circulación, motivado por razones voluntarias o forzadas para permanecer en el punto de destino.

El doctor en Derecho y Globalización comentó: Estos procesos llevan a pensar que las transformaciones recientes en los corredores migratorios de las américas y en la gobernanza han motivado que algunas ciudades se consoliden como nodales. Es decir, no ocurre solamente en las fronteras, sino en las urbes en las que transitan, se establecen y construyen formas de vida cotidiana.

Ejemplo de ello, añadió Alaniz Pérez, es la Ciudad de México donde se ha observado en los últimos años incremento de la población migrante en tránsito y asentamiento, diversificación de los perfiles, aumento de albergues y espacios de atención, así como presencia de campamentos y zonas de movilidad.

Perspectivas y simbolismos

Francesc Xavier Medina Luque, investigador de la Universitat Oberta de Catalunya, participó desde España en la sesión dedicada al tema “Conceptos clave para comprender las intersecciones entre culturas alimentarias, movilidad humana e interculturalidad en las ciudades”.

El director de la Cátedra UNESCO de Alimentación, Cultura y Desarrollo dijo que delimitar las fronteras en torno a los consumos alimentarios es una tarea compleja, pues lo que se conoce como comida tradicional (memoria colectiva) asume nuevas perspectivas y simbolismos con la llegada de quienes migran, logrando una hibridación de consumos y territorios.

El también presidente de la International Commission on the Anthropology of Food and Nutrition detalló que como agentes de cambio social llevan al sitio de residencia aquellos comestibles que consideran indispensables, pero al regresar a sus localidades introducen el gusto por los que se acostumbraron en el extranjero, creando hibridaciones.

A decir del director de investigación en la Facultad de Ciencias de la Salud en la UOC, vivir trasnacionalmente significa una multiplicidad de pertenencias, pues quien migra construye su identidad y la renegocia constantemente, de ahí que el lugar de origen y los nexos con él son reelaborados, reconstruidos y reimaginados a la distancia.

Los cambios

De acuerdo con la investigadora de El Colegio de México, Tiana Bakic Hayden, los sistemas alimentarios siempre se han sostenido en el trabajo de personas en movilidad y se transforman en torno a las prácticas de consumo de estas poblaciones.

En la Ciudad de México, resaltó, los puntos clave son La Merced o la Central de Abasto donde llegan los alimentos provenientes de la República mexicana, hay migración nacional y cada vez se nota más la presencia de extranjeros.

Durante la sesión -moderada por Lilia Teresa Rivero Weber, investigadora del PUEC- la profesora del Centro de Estudios Demográficos y Ambientales expuso que los espacios que frecuentan las personas migrantes se dividen en activos (supermercados, tienditas, puestos de comida callejera, albergues de paso, buenos samaritanos); y fijos (albergues de larga estancia, botes de basura, casas o cuartos alquilados, comedores comunitarios).

Bakic Hayden rememoró: En los albergues se suele servir comestibles repetitivos (arroz y frijoles todos los días), y aunque sus asistentes están agradecidos manifiestan críticas, ambivalencias, la sensación de no tener una alimentación que se sienta bien, la imposibilidad de cumplir con comer. (AGENCIA REFORMA)