
Londres, Inglaterra.- Un mayor consumo de azúcar se relaciona con un riesgo más alto de presentar depresión y ansiedad, de acuerdo con una investigación publicada en ‘Health Science Reports’.
El estudio siguió durante cerca de dos años a 377 personas del Reino Unido de distintas edades. Los participantes registraron su ingesta de azúcar y el tipo de productos que consumían mediante un cuestionario, y además completaron una escala que mide niveles de depresión, ansiedad y estrés.
Los datos mostraron que el 12,5 por ciento del grupo presentó depresión y el 16,4 por ciento mostró ansiedad. Al analizar el tipo de consumo, una ingesta alta de sacarosa se asoció con mayor probabilidad de ansiedad, aunque no de depresión. En cambio, el consumo de bebidas azucaradas sí se vinculó tanto con la depresión como con la ansiedad.
Los autores plantean cuatro posibles explicaciones para esta relación:
- Cortisol: El azúcar podría elevar la producción de cortisol, la hormona del estrés, lo que dificulta que el cuerpo maneje situaciones estresantes.
- Neurotransmisores: El consumo de azúcar podría alterar la dopamina, ligada a la motivación y el placer, y la serotonina, que regula el ánimo. El cerebro se acostumbra a la recompensa rápida y eso puede favorecer la dependencia.
- Microbiota intestinal: El azúcar puede cambiar la composición de la microbiota, que tiene influencia directa en el estado de ánimo.
- Inflamación: Los dulces alteran el metabolismo y generan procesos inflamatorios que repercuten en el ánimo.
«Encontramos que quienes consumían más azúcar tenían más probabilidades de experimentar depresión y ansiedad», señaló Piril Hepsomali, coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Reading, en declaraciones al portal ‘Psypost’. Aclaró que el trabajo no prueba que el azúcar o las bebidas azucaradas causen directamente estos trastornos, pero «sí resalta que la cantidad de azúcar que ingerimos es un factor relevante para nuestra salud mental».
El equipo concluye que se necesitan estudios a mayor escala y con seguimiento prolongado de distintos grupos poblacionales para entender mejor cómo interactúan la alimentación y el estado de ánimo. (El Heraldo de Saltillo)
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/hsr2.71666




