viernes, marzo 27, 2026
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A LA BÁSCULA

La carpa del Senado

Los episodios que se dieron en el Senado de la República durante el debate y la discusión del Plan B propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, retratan perfectamente lo surrealista de la política en nuestro país, y para los ciudadanos es denigrante y vergonzoso el comportamiento de quienes se supone que son los representantes de la ciudadanía.

No es casual que los políticos mexicanos, del partido que los quiera usted poner, aparezcan como los peor calificados de los personajes de las instituciones públicas del país. Finalmente, el tema que se suponía era el eje de las discusiones, el proyecto de Reforma Electoral pasó a segundo, tercero o hasta el último término.

La expresión del morenista Manuel Huerta quien en defensa del Plan B de la presidenta les dijo en comisiones a sus pares de la oposición que los veía como dirían en su pueblo ‘zurrándose del miedo’, y que le valió la respuesta del panista Ricardo Anaya, que el documento que les hicieron llegar, era la iniciativa más chafa, mal hecha y peor elaborada de las que ha mandado la presidenta al senado, y subrayó su reconocimiento a los presidentes de las comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales, “porque hicieron hasta donde pudieron para corregir la basura de iniciativa que los torpes asesores de la presidenta le pasaron a firmar”.

En el pleno, durante la visita que hizo al Senado la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz a invitación del morenista Emmanuel Reyes Carmona para acudir a un evento de mujeres líderes, la presencia de la viuda del ex alcalde Carlos Manzo, asesinado, incomodó al grupúsculo de senadores de Morena, que arropó, cobijó y se unió físicamente en torno a Raúl Morón para protegerlo, ya que éste ha sido señalado por la viuda, como uno de los responsables del asesinato de su marido.

Encabezados por la finísima persona que es Gerardo Fernández Noroña, a pocos metros de Quiroz, empezaron a corear el nombre de ‘Morón, Morón, Morón’, asumiendo una actitud de patanes en contra de una dama que tuvo más educación y altura en su reacción, cuando dijo que “es su forma de hacer política como saben hacerla, quizá sea por quererme incomodar”, señaló sin perder la compostura.

Y qué le pareció el dramón armado por Saúl Monreal en contra de la panista Lily Téllez quien le gritó que era un narco político cuando el zacatecano se aprestaba a hacer uso de la palabra. La legisladora hizo perder la compostura a su ex compañero de bancada quien manoteando le gritaba que se lo demostrara, la acusó de hipócrita y farsante, y a pesar de los llamados desesperados de la presidenta de la Cámara Alta, Laura Itzel Castillo para que se centrara en el tema que había preparado para cuando hiciera uso de la tribuna, y que no cayera en provocaciones, el más pequeño del clan Monreal y aspirante a la gubernatura de su estado, nada más no atendía los llamados a pesar de que en más de una ocasión dijo “nada más por respeto a mi presidenta”, “nada más porque me lo está pidiendo mi presidenta”, pero volvía a las andadas.

Oiga y en medio de tanto show, ¿a alguien le interesó el motivo principal que los convocó? Nada más para la anécdota, el famoso Plan B fue aprobado por el oficialismo con 87 votos a favor –uno más de los 86 que necesitaban para alcanzar la mayoría calificada-, por 41 en contra de PRI-PAN- MC, y enviada cerca de las cuatro de la mañana a la cámara de diputados para seguir el proceso al ser ésta una Reforma Constitucional. Les faltaría la aprobación de la mitad más uno de los congresos locales, es decir, 17.

Y sí, el Plan B fue aprobado, pero ‘mocho’, porque incluso sus aliados del PT se ‘separaron’ de la parte del artículo 35, que pretendía adelantar al 2027 la consulta de revocación de mandato como pretendía hacerlo la presidenta, por lo que, de ser solicitado, ese ejercicio se realizará el 2028.

¿Y qué quedó de los planes A y B que pretendí Claudia Sheinbaum? “La eliminación de los privilegios”, dijo la presidenta, que nadie en el INE pueda ganar más que la presidenta, que los municipios sólo podrán tener un síndico y hasta 15 regidores, la reducción de presupuesto a los congresos locales que no podrán exceder del 0.70 por ciento del presupuesto de egresos de cada entidad, y la reducción del presupuesto del Senado de la República, pero deberá ajustarlo de manera progresiva durante los cuatro ejercicios fiscales subsecuentes hasta llegar a un acumulado del 15%.

El resultado final ¿es un triunfo o una derrota de la presidenta? ¿esta es una reforma de las llamadas de ‘gran calado’?

Más bien parece que al final ocurrió lo que usted y yo hemos venido comentando en este mismo espacio en varias ocasiones: una vez más –como diría el guanajuatense Vicente Fox Quesada- la presidenta propuso, y el congreso dispuso. Ni modo, es para lo que alcanzó con una iniciativa redactada ‘con las patas’, nada más, pero tampoco nada menos.

Pero eso sí, la carpa –porque ni siquiera alcanzó la categoría de circo- en el Senado, estuvo bien entretenido.

 

laotraplana@gmail.com

X= @JulianParraIba