lunes, marzo 23, 2026
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¿La IA nos reemplazará?

Académicos de la UNAM señalan que cada vez dependemos más de esta innovación

Ciudad de México.- La gente habla de la inevitabilidad de la llegada de la inteligencia artificial (IA) para sustituirnos, pero esos miedos no están fundados técnica, sino económica y políticamente, afirmó el profesor de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, Enrique Soto Astorga.

Durante la XIV Semana del Cerebro en Ciencias, La Paradoja de Prometeo: ¿Facilitadores del Mundo o atrofia del Genio?, consideró que debemos admitir que está en construcción un cambio generacional tan grave que no vamos a saber qué paso; además, hay un recambio cultural acelerado.

En tanto, el director de la FC, Luis Felipe Jiménez García, dijo que esta actividad es una tradición que incluye conferencias, visitas guiadas a laboratorios, actividades lúdicas y un concurso para reflexionar sobre el impacto de los avances tecnológicos en la salud cognitiva.

Al continuar su mensaje, Soto Astorga sostuvo que existe un engrandecimiento del discurso en el sentido de que es la “tecnología inevitable” a la que todos debemos someternos en términos de vasallaje, pero no de las máquinas, sino de sus operadores quienes saben que son incompletas y que tampoco pueden ser autónomas ni autodeterminadas.

Feudalismo digital

En la mesa debate ¿Puede la inteligencia artificial convertirnos en cyborgs? -moderada por David Suárez Pascal, de la FC-, la académica de la Universidad Autónoma Metropolitana, Paola Hernández Chávez, refirió que somos “organismos cibernéticos” a partir de los años 90 del siglo pasado.

Es decir, en lo cotidiano utilizamos dispositivos electrónicos para subrogar nuestros procesos de memoria; por ejemplo, ya no aprendemos números telefónicos o direcciones y suplimos más capacidades cognitivas.

Cada vez dependemos más de la tecnología. Eso genera sentimientos de confianza excesiva y hasta extrema, como la que hoy tenemos en la IA y también el temor infundado de que nos va a reemplazar, dijo en el aula magna Leonila Vázquez.

A decir de la especialista, somos la mejor “mercancía” porque extrae datos de nuestras preferencias y después nos las vende en forma de presentación aleatoria. “Quienes se hacen más ricos son los señores tecnofeudales”.

En todas las épocas hubo un lugar de resiliencia, usualmente ocupado por el arte y la creatividad. Hoy no es que la IA nos “esté ganando”, sino que hemos decidido que “se cerró el changarro” de la creatividad, aseveró Hernández Chávez.

A su vez, el académico del Instituto de Investigaciones Biomédicas, Marcos Rosetti Sciutto, recordó que en sus actividades docentes se apoya de la IA y sus resultados le impresionan, pero también le preocupa.

El concepto cyborg es de un organismo mejorado química o físicamente, pero uno no puede evitar pensar quién es el que se beneficia de esa mejoría, planteó.

Por ejemplo, hace semanas, rememoró el científico, escuché a Sam Altman, cofundador de OpenAI, mencionar que para él lo ideal es que en el futuro la IA se venda como un servicio más, al igual que la luz o el agua.

Esa tecnología puede ser deletérea (mortífera, venenosa), al punto de dejar de pensar por uno mismo y delegar a una máquina nuestras actividades cognitivas, las importantes al menos, las creativas. La quieren “vender” como que “es para ti”, que “tú vas a mejorar”, pero en realidad no crece la calidad de vida humana. Al final se plantea un feudalismo digital que aterroriza, alertó Rosetti Sciutto. (UNAM)