
Moscú, Rusia.- La creciente caída de natalidad en Rusia es una de las principales preocupaciones del presidente Vladimir Putin desde su llegada al poder hace 25 años.
Para el Kremlin, la disminución de la población rusa es presentada como una cuestión de supervivencia nacional. En 2024 ya había advertido que Rusia se enfrentaría a “la extinción” si no aumentaba su tasa de natalidad.
El Ministerio ruso de Salud recomienda ahora a los médicos que envíen a las mujeres que no quieren hijos “a una consulta con un psicólogo, con el objetivo de fomentar una actitud positiva hacia la maternidad”.
Según la nueva legislación; los médicos deben invitar a las mujeres de entre 18 y 49 años a consultas médicas anuales destinadas a “evaluar su salud reproductiva”.
Estas recomendaciones también prevén consultas similares para los hombres de la misma edad, pero únicamente con el fin de evaluar su estado de salud física, sin recurrir a psicólogos.
“Una mujer tiene derecho a decidir cómo vivir su vida. Sin embargo, si por alguna razón no desea tener hijos, un psicólogo puede ayudarla a comprender los motivos. Quizás tenga dificultades en sus relaciones con el sexo opuesto o algún otro problema”, señalan.
La tasa de natalidad en el país es la más baja de los últimos 200 años, con alrededor de 1.4 hijos por mujer, muy por debajo del umbral de 2.1 que los demógrafos consideran necesario para estabilizar la población; además, en años recientes, el país ha endurecido la legislación sobre el aborto.
Las autoridades rusas, cada vez más envueltas en la biopolítica, tratan desde hace años aumentar la natalidad en el país, tradicionalmente despoblado y de vastos terrenos deshabitados.
El Estado también otorga beneficios económicos y sociales a quienes tienen varios hijos, en un intento por incentivar la natalidad desde distintos frentes.
En 2024 el Parlamento ruso aprobó una ley que prohíbe la propaganda de la ideología ‘childfree’, que busca reconocer el derecho de las mujeres a no tener hijos.
A finales de 2025 la Justicia rusa impuso la primera multa por incitación al aborto a un hombre que no quería ser padre de gemelos por razones económicas, tal y como él mismo alegó. (El Heraldo de Saltillo)
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