jueves, marzo 19, 2026
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CÁPSULAS SARAPERAS

Cuando intentaron derrumbar la iglesia de San Esteban

En esta ocasión te platico una historia del templo más antiguo que tenemos en nuestra hermosa ciudad de Saltillo. Con una historia y vida de más de 430 años, el templo de San Esteban, conocido anteriormente como la iglesia de los Indios, además de ser una pieza arquitectónica de Saltillo es sin duda un referente, una edificación que ha visto pasar guerras, invasiones, uniones de poblados, epidemias y mucho más. Sin embargo, en el lejano año de 1732 atravesó por una situación que puso en peligro su existencia.

En aquellos años, cuando Saltillo aún no era Saltillo, sino dos poblados distintos, divididos por un riachuelo y que en cuyo oriente estaba la Villa de Santiago del Saltillo y en el poniente el Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, el párroco de la iglesia de San Esteban, la cual está ubicada, por supuesto, del lado en donde estaba el Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, para señas más actuales sobre la calle de Victoria pasando la de Allende, que por cierto el riachuelo ese del que les hablé estaba ubicado precisamente en lo que hoy es la calle de Allende, pero volvamos a la historia, a la historia del cuando intentaron derrumbar el templo de San Esteban.

El sacerdote, quien era el guardián del templo, aseguraba que la edificación religiosa estaba en muy mal estado, maltratada, tal pareciera que casi casi estaba en ruinas, por lo que el jefe religioso buscaba demoler el templo para después reconstruirlo, pero había un problema y no era pequeño, pues no se contaba con materiales para su reedificación.

Mes de abril, día 7, para ser precisos de aquel lejano año de 1732 hubo manifestaciones; los habitantes del Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala mostraron su inconformidad, los sanestebaneros, no llegaron solos, se hicieron acompañar de su capitán protector, quien era el responsable por parte de la corona española para velar por los derechos de los nativos, ese cargo lo desempeñaba Antonio de Guzmán.

La manifestación no sólo fue en el pueblo, los inconformes fueron a la Villa de Santiago del Saltillo para pedir el apoyo del alcalde mayor, quien puso manos a la obra pidiendo de manera atenta al sacerdote que no arruinase el templo, que si la edificación podía seguir dando el servicio religioso así lo hiciere hasta que los habitantes del pueblo juntaran todo el material para la reconstrucción del templo.

En los años 80´s del siglo pasado mi familia y yo asistíamos domingo a domingo a la iglesia de San Esteban, por supuesto que ya no era San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Como vivíamos en la calle de Victoria era el templo católico más cercano. Cierto domingo al concluir la misa, el sacerdote dio un aviso y no de ocasión, sino de esos avisos parroquiales, donde daba aviso, valga la redundancia, que se iniciaba una colecta económica ya que el templo se estaba hundiendo. Al salir de misa, ya caminando rumbo a mi casa, recuerdo que le dije a mi mamá: “Mamá ya no podemos venir a misa, pues un día que estemos adentro de la iglesia se puede hundir y nos vamos a morir”. Mi mamá sonrió y me explicó que el templo se hundía centímetros tal vez milímetros cada año. Por lo que el domingo siguiente volvimos a misa, yo la verdad aún con el temor de que se hundiera, pero esa es otra historia, de esas miles de historia que seguramente hay en lo que es la iglesia más antigua que tenemos en nuestra hermosa ciudad de Saltillo.

Por cierto, los habitantes del Pueblo del San Esteban de la Nueva Tlaxcala no juntaron los materiales y el sacerdote, guardián del tempo, no la derrumbó y ¿qué cómo lo sé? Pues sencillo, la iglesia de San Esteban sigue de pie, aunque un poco más hundida cada vez.