
Washington DC, Estados Unidos.- La pérdida de peso acelerada podría estar pasando factura con el tiempo. Hasta hace poco, los efectos secundarios de los medicamentos basados en semaglutida se limitaban principalmente a molestias digestivas —como dolor estomacal o estreñimiento—, síntomas generalmente incómodos pero tolerables y rara vez graves. Sin embargo, una nueva investigación presentada este mes sugiere que estos fármacos podrían tener un impacto más profundo y estructural: afectar la salud de los huesos.
Un estudio reciente llevado a cabo por expertos en ortopedia clínica ha revelado que los ingredientes activos de los medicamentos que imitan a la hormona GLP-1, como Ozempic (empleado para tratar la obesidad y la diabetes), podrían tener un efecto adverso en la salud ósea y de los tendones, aumentando el riesgo de fracturas, osteoporosis y gota.
Los investigadores realizaron un estudio con 73 mil 483 pacientes tratados con agonistas de GLP-1 y otros 73.483 de control no expuestos, totalizando casi 147 mil registros de una base de datos nacional de historiales médicos electrónicos en Estados Unidos.
Al comparar la información de las personas que tomaron estos medicamentos con las que no lo hicieron, ajustando factores como edad, sexo, raza, consumo de tabaco y diversas enfermedades, encontraron una conexión entre el uso de GLP-1 y una mayor probabilidad de lesiones óseas y tendinosas.
John Gabriel Horneff, uno de los autores principales, explicó que el equipo notó un patrón inusual en su investigación: pacientes en tratamiento con estos medicamentos presentaban roturas de tendones producto de movimientos normales y sin realizar esfuerzos extremos.
Horneff sugirió que la rápida pérdida de peso podría alterar el equilibrio entre degradación y reconstrucción ósea o generar deficiencias nutricionales por menor apetito.
Por su parte, Clifford Rosen, experto en la relación entre los medicamentos GLP-1 y la salud ósea (que no participó en el estudio), advirtió que, aunque el riesgo de fracturas y lesiones tendinosas asociado al uso de estos fármacos es bajo a nivel poblacional, para ciertos grupos puede ser significativo.
Rosen destacó que, en adultos mayores, una fractura puede desencadenar complicaciones graves de las que algunos nunca se recuperan, y que las mujeres posmenopáusicas son especialmente vulnerables, ya que su riesgo de fractura aumenta entre un 1 por ciento y un 2 por ciento anual en los primeros años tras la menopausia. «Añadir otro porcentaje a esa cifra podría ser devastador», afirmó, refiriéndose al posible incremento derivado del tratamiento con GLP-1.
A cuatro años de que se popularizó el uso de Ozempic (cuando un estudio formal de un medicamento requiere de 10 a 12 años para su aprobación en el mercado) los efectos adversos que los pacientes han reportado son:
- Su uso está generando creciente preocupación debido a graves efectos secundarios, que pueden incluir náuseas, vómitos, pancreatitis e, incluso, pérdida de visión y audición.
- Un estudio realizado por científicos británicos reveló que algunos fármacos como Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound podrían alterar los resultados de las imágenes médicas utilizadas en pacientes con cáncer.
- Un estudio de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) afirmó que el uso de Ozempic, Wegovy y Rybelsus, aumenta el riesgo de una afección ocular grave.
- Michele Green, una dermatóloga cosmética radicada en Nueva York, advirtió que el uso de Ozempic podría desencadenar “formación de líneas de expresión, arrugas, flacidez y papada”. (El Heraldo de Saltillo)
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