
8M en México: un espejo incómodo
Cada 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer. En México, sin embargo, la fecha no es solo una jornada de reconocimiento o celebración: es, sobre todo, una jornada de denuncia.
Este 2026 el país llega al 8M en medio de un contexto complejo, marcado por cifras persistentes de violencia, feminicidios y una profunda exigencia social de justicia y seguridad para las mujeres.
Las estadísticas siguen siendo contundentes. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en México se registran en promedio 1.8 feminicidios al día, lo que refleja que la violencia de género sigue siendo una de las principales crisis sociales del país.
Hay estados donde el problema se concentra con mayor intensidad. Entidades como Estado de México, Sinaloa, Ciudad de México, Chihuahua, Veracruz, Jalisco y Morelos aparecen de manera recurrente entre las que registran mayor número de feminicidios.
En muchos casos, estas cifras no son aisladas: forman parte de un patrón de violencia que incluye desapariciones, violencia familiar, abuso sexual y trata de personas.
A nivel regional y municipal, algunos territorios han sido señalados durante años como zonas de alto riesgo para las mujeres. Ciudades como Ciudad Juárez, en Chihuahua, han sido históricamente símbolo de la violencia feminicida; mientras que municipios como Morelia, Yautepec o Comalcalco han registrado también incidencias preocupantes en distintos periodos.
Estas realidades reflejan que el problema no es solamente estadístico, sino territorial: hay lugares donde ser mujer implica enfrentar un riesgo mayor.
En este contexto llega el Día Internacional de la Mujer, cuyo lema impulsado por organismos internacionales y organizaciones feministas para este año gira en torno a la igualdad, los derechos y el fin de la violencia contra las mujeres, insistiendo en que la igualdad real todavía está lejos de alcanzarse.
Por ello, como cada año, decenas de marchas y movilizaciones se preparan en todo el país. Las principales concentraciones se prevén en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Oaxaca y otras capitales estatales. Las autoridades han anunciado operativos de seguridad, rutas de movilización y dispositivos de acompañamiento para garantizar tanto el derecho a la protesta como la seguridad de las participantes.
Sin embargo, más allá de la logística y los protocolos, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: las mujeres marchan porque la violencia no se ha detenido.
El 8M en México es, en esencia, un espejo incómodo. Un recordatorio de que el país ha avanzado en leyes, en discursos y en visibilidad, pero que la realidad cotidiana de muchas mujeres sigue marcada por el miedo, la impunidad y la desigualdad.
Y mientras esa realidad no cambie, el 8 de marzo no será una celebración plena.
Será, más bien, un grito colectivo que cada año se escucha más fuerte: vivir sin miedo no debería ser una consigna… debería ser un derecho garantizado.
Buen fin de semana, la frase: Ni en tiempo vuelve, ni la vida se repite. Se feliz.
X:_hreyes




