
Ambulancieros asesinados, hospitales dañados, pacientes evacuados bajo los bombardeos. A medida que el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán se extiende por Oriente Medio, sus consecuencias alcanzan ahora lugares que deberían estar a salvo, como los centros de salud.
Ginebra, Suiza.- Este miércoles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó sobre un aumento de incidentes que afectan al personal médico y a los establecimientos hospitalarios en la región, en el quinto día de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y de la respuesta de Teherán.
En Líbano, tres ambulancieros murieron y otros seis resultaron heridos el martes mientras asistían a víctimas de explosiones en el distrito de Tiro, en el sur del país. “El riesgo de que otros profesionales de la salud se encuentren entre las víctimas es elevado”, declaró en la red social X el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus. “Es fundamental evitar esto para que los ambulancieros, médicos y enfermeros puedan realizar su trabajo vital, especialmente necesario en tiempos de crisis”.
Hospitales afectados en Irán
En Irán, las instalaciones médicas también se ven afectadas por los ataques. Según la OMS, las explosiones ocurridas cerca del hospital Motahari, en Teherán, el 1 de marzo, dañaron partes del edificio y obligaron a evacuar a pacientes y personal sanitario.
Otros centros también resultaron afectados en diferentes zonas del país. Dos centros médicos de emergencia en Sarab, en el centro de Irán, y en Hamedán, en el oeste, sufrieron daños, y al menos dos miembros del personal médico habrían resultado heridos.
“En tiempos de crisis, los hospitales y las clínicas son más necesarios que nunca. Por eso es imperativo garantizar su protección en todo momento”, insistió Tedros Ghebreyesus.
El jefe de la OMS hizo un llamado a las partes en conflicto para que respeten el derecho internacional humanitario y protejan “a los trabajadores de la salud, las instalaciones y los pacientes”, abogando porque “las voces de la sabiduría y la paz se impongan al ruido de los bombardeos”.
El Líbano atrapado en la espiral de violencia
Sobre el terreno, las operaciones militares continúan. Según varios medios, un ataque alcanzó este miércoles por la mañana los suburbios del sur de Beirut, bastión de Hezbolá, tras una orden de evacuación emitida por el ejército israelí.
Estos bombardeos se enmarcan en una serie de incursiones que han afectado recientemente zonas del sur de la capital libanesa, un barrio cercano al palacio presidencial y la ciudad histórica de Baalbek, en el este del país.
Ante esta escalada, la coordinadora especial de las Naciones Unidas para el Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, advirtió sobre los efectos de una retórica belicista que aleja toda perspectiva de protección a los civiles. En X, denunció «gritos de guerra y discursos maniqueos» que ofrecen falsas garantías y contribuyen a prolongar lo que describió como «una auténtica pesadilla» para las poblaciones.
Los niños, en primera línea
La intensificación de los combates también alarma a los expertos independientes encargados de la protección de la infancia. El Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas manifestó su “profunda preocupación” por la muerte de “niños inocentes” y por las “graves repercusiones” del conflicto en los más jóvenes.
Los expertos de este órgano, encargado de supervisar la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, mostraron su alarma ante informes que señalan ataques contra infraestructuras civiles, en particular el bombardeo de la escuela de niñas Shajareh Tayyebeh en Minab, en el sur de Irán, que ha causado más de 160 muertes entre los menores.
Los expertos pidieron un “cesar el fuego inmediato y duradero” para evitar que los niños queden expuestos a “asesinatos, mutilaciones, desplazamientos, daños psicológicos u otras violaciones de sus derechos”.
Vigilancia en torno a los sitios nucleares
En este contexto de combates extendidos, la Agencia Internacional de Energía Atómica vigila de cerca la situación en torno a las instalaciones nucleares iraníes. Según la agencia con sede en Viena, no se han registrado daños en las instalaciones que contienen materiales nucleares ni se ha detectado riesgo de liberación radiactiva hasta el momento. Aunque dos edificios presentan daños visibles cerca del sitio de Isfahán, no se ha informado de nuevos impactos en Natanz ni en otros lugares, como la central de Bushehr. (ONU NOTICIAS)




