
Al conmemorarse el 24 de febrero el día de nuestro lábaro patrio, afirma que realizar este acto cívico es fundamental para fortalecer el patriotismo y la unidad
Para las y los mexicanos, la bandera es un elemento que expresa la identidad de su país; es un símbolo que muestra diferentes procesos históricos de la nación y, por ello, a lo largo del siglo XX la sociedad civil y los gobernantes vieron en ella un medio para inculcar valores cívicos a la población.
La académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Adriana Berrueco García, explica lo anterior con motivo del Día de la Bandera, que se celebra el 24 de febrero para conmemorar la adopción oficial de este símbolo patrio en 1821.
La jurista universitaria enfatiza que nos da distintividad ante otras naciones, es la evocación de nuestras más antiguas raíces históricas, las indígenas, plasmadas en el escudo, una reminiscencia de una etapa histórica idealizada en la que no se habían padecido invasiones extranjeras.
La especialista en temas de legislación de medios de comunicación, derecho de autor, y de bibliotecas y archivos públicos, considera que conmemorarla es fundamental para fortalecer el patriotismo y la unidad. “Es un vínculo con el lugar en el que nacimos y nos hemos desarrollado”.
Recuerda que el lábaro patrio está impregnado de patriotismo y orgullo nacional porque en su escudo representa la leyenda de la fundación de Tenochtitlan, “la capital del pueblo hegemónico a la llegada de los españoles, una civilización que se caracterizó por su fiereza ante la adversidad, por sus cualidades de creación artística reflejada en esculturas y majestuosas obras arquitectónicas”.
Es el testimonio de la consumación de la Independencia, pues conserva los colores utilizados por el Ejército Trigarante en 1821; Además, está ligada a la invasión estadounidense a México (1846-1848).

Su uso
Berrueco García menciona además que, a diferencia de países como Estados Unidos -donde la ocupan en ropa, tenis o gorras-, la nuestra no puede utilizarse de esa manera debido a la legislación en la materia.
El empleo de los símbolos patrios es más restringido, precisamente por las disposiciones de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales que establece sanciones de diversa naturaleza cuando no se observan sus preceptos.
Detalla que se autoriza su reproducción por diferentes medios, siempre y cuando se tenga la finalidad de enaltecer y rendir homenaje respetuoso. Por ello, es importante la función de las instituciones educativas para que se conozca la normatividad.
La especialista acota que el artículo 10 de dicha Ley, vigente a partir de 1984, determina que el 24 de febrero de cada año se deben realizar jornadas cívicas para honrar solemnemente a este símbolo patrio e izarse a toda asta.
A finales del porfiriato, añade, el maestro Justo Sierra, entonces secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, promovió esta festividad cívica nacional, principalmente en las escuelas, para celebrar el centenario del inicio de la Guerra de Independencia.
Posteriormente presidentes de la República, gobernadores, militares y asociaciones civiles impulsaron este acto hasta que se estableció en el calendario cívico en 1940, por el presidente Lázaro Cárdenas del Río.
El día fue elegido para conmemorar la proclamación del Plan de Iguala en 1821, documento en el que se adoptó la primera bandera tricolor (verde, blanco y rojo) y se consolidó la Independencia, apunta Adriana Berrueco. (UNAM)




