jueves, febrero 19, 2026
Inicio EL MUNDO Una tregua sin paz: Gaza y Cisjordania a prueba con una nueva...

Una tregua sin paz: Gaza y Cisjordania a prueba con una nueva iniciativa diplomática

Foto: Noticias de la ONU

En vísperas de la primera reunión del “Consejo de Paz” impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump para poner fin al conflicto israelo-palestino, las señales que llegan desde el terreno siguen siendo contradictorias.

Ginebra, Suiza.- Al frágil alto el fuego en Gaza y a los obstáculos israelíes para el envío de ayuda al enclave palestino se suma el rápido deterioro de la situación en la Cisjordania ocupada, donde la expansión de los asentamientos y la violencia de los colonos alimentan el temor a una transformación irreversible del territorio.

El miércoles, ante el Consejo de Seguridad, la vicesecretaria general de Asuntos Políticos de la ONU, Rosemary DiCarlo, resumió la gravedad de la situación.

“Es un momento crucial en Oriente Medio”, afirmó, en referencia a las conversaciones previstas para el jueves en Washington sobre una posible segunda fase del alto el fuego que entró en vigor en Gaza el 10 de octubre, con motivo de la puesta en marcha de la Junta de Paz, un organismo internacional creado por la Casa Blanca, con el respaldo del Consejo de Seguridad, para acompañar los esfuerzos diplomáticos en torno al conflicto.

“Las decisiones que se tomen en las próximas semanas […] determinarán si se mantiene esta apertura”, añadió.

Un alto el fuego frágil

La tregua en Gaza no ha disipado la incertidumbre. «A pesar del alto el fuego, Gaza sigue sin estar en paz», advirtió DiCarlo, refiriéndose a la continuación de los ataques israelíes sobre zonas densamente pobladas, los persistentes intercambios de disparos con grupos palestinos y una población que sigue estando masivamente desplazada.

El acceso humanitario, aunque se ha ampliado desde el otoño, sigue viéndose obstaculizado por las restricciones logísticas y de seguridad impuestas por Israel, mientras que miles de heridos siguen necesitando atención médica que no está disponible en el enclave.

Estas fragilidades pesan sobre las negociaciones de la segunda fase del alto el fuego, que debería allanar el camino para la estabilización y la reconstrucción de Gaza. La ONU insiste en la necesidad de un mayor flujo de ayuda y de acuerdos de seguridad que permitan una gobernanza palestina transitoria creíble, a fin de evitar una rápida reanudación de las hostilidades.

Cisjordania bajo una tensión creciente

Al mismo tiempo, la Cisjordania ocupada está sufriendo un deterioro continuo. «Estamos asistiendo a la progresiva anexión de facto de Cisjordania», advirtió DiCarlo, refiriéndose a la expansión de los asentamientos, el aumento de la violencia de los colonos, la demolición de viviendas palestinas y las restricciones a la circulación.

Estos acontecimientos se producen, en particular, tras la decisión israelí de reanudar los procedimientos de registro de la propiedad en la zona C, que representa aproximadamente el 60% de Cisjordania y sigue bajo control total israelí desde los acuerdos de Oslo. Según la ONU, esta medida podría «despojar a los palestinos de sus propiedades y ampliar el control israelí sobre las tierras», acentuando una fragmentación territorial ya avanzada.

DiCarlo recuerda que los asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este, se consideran contrarios al derecho internacional y a las resoluciones de las Naciones Unidas. Para muchos observadores, esta dinámica hace que cada año sea más hipotética la perspectiva de un Estado palestino viable.

El frágil equilibrio político

A estas tensiones territoriales se suma la persistente crisis financiera de la Autoridad Palestina, agravada por la retención por parte de Israel de los ingresos fiscales que corresponden a Ramala. Salarios públicos pagados parcialmente, servicios debilitados, endeudamiento creciente: este debilitamiento institucional alimenta las preocupaciones sobre la estabilidad de los territorios palestinos.

En este contexto, Washington espera reactivar el proceso diplomático el jueves, durante la reunión inaugural del “Consejo de Paz” en la capital estadounidense. Según la prensa, las discusiones deberían centrarse en la segunda fase del alto el fuego en Gaza y en el esbozo de una arquitectura regional que incluya la normalización israelo-árabe y la reanudación de un horizonte político israelo-palestino.

Para DiCarlo, este marco podría contribuir a estabilizar la situación, siempre que dé lugar a una perspectiva política creíble. La responsable recuerda la necesidad de una solución negociada entre dos Estados, considerada por la ONU como la única vía sostenible para garantizar la seguridad y la soberanía de ambos pueblos.

Voces civiles para evitar el estancamiento

Los representantes de la sociedad civil que participaron en la reunión del Consejo de Seguridad también advirtieron sobre el estancamiento. La palestina Hiba Qasas destacó que «el statu quo no es viable para ninguno de los dos pueblos» y que “ninguno puede obtener seguridad, dignidad y prosperidad a expensas del otro”.

El israelí Nadav Tamir describió una región “en una encrucijada: entre la anexión y la expulsión […] o un futuro negociado basado en el reconocimiento mutuo y la integración regional”.

Una ventana estrecha

Más allá de la secuencia diplomática, el reto sigue siendo el de un horizonte político creíble. La consolidación del alto el fuego en Gaza, la estabilización económica palestina, el cese de la expansión de los asentamientos y la reanudación de un diálogo sustantivo figuran entre las condiciones consideradas indispensables para evitar una nueva espiral de violencia.

A falta de avances tangibles, la tregua actual podría ser solo un respiro. En un conflicto marcado por ciclos de escalada, la paz sigue siendo una posibilidad frágil, estrechamente dependiente de las decisiones políticas que se tomen en el futuro. (ONU NOTICIAS)