
Monterrey, NL.- Hace un par de décadas era inimaginable que un sensor colocado en el brazo arrojara resultados inmediatos sobre el nivel de glucosa tras ingerir alimentos y bebidas.
Para personas con diabetes tipo 1 y 2, este avance tecnológico vino a revolucionar la calidad de vida y marcó una transición radical en la medicina, al permitir ajustes en los tratamientos de forma más rápida y remota.
Se trata de un discreto sensor del tamaño de una moneda que se adhiere en la parte posterior del brazo y envía lecturas de glucosa en tiempo real a una app móvil o a un lector.
Para entender mejor su importancia y el impacto que tiene en personas con diabetes, es necesario explicar lo que sucede en el cuerpo cuando se come.
La glucosa, también llamada azúcar, se genera principalmente a partir de los carbohidratos.
Cuando se consumen alimentos que contienen carbohidratos, estos se descomponen en glucosa, la cual entra en el torrente sanguíneo.
Luego, la insulina, hormona encargada de regular la glucosa y producida por el páncreas, la transporta a las células para convertirla en energía.
En la mayoría de las personas que desarrollan diabetes tipo 2, los hábitos diarios provocan que el cuerpo deje de gestionar correctamente la glucosa, por lo que esta se acumula en la sangre en lugar de entrar en las células.
En cambio, la diabetes tipo 1 se considera una enfermedad autoinmune y ocurre porque el páncreas no produce insulina; suele aparecer en la niñez o juventud y no está relacionada con el estilo de vida.
¿Qué sucede con los monitores continuos de glucosa y cómo han transformado la vida de las personas con diabetes? Endocrinólogos lo detallan a continuación:
El método tradicional para el autoanálisis de personas con diabetes consiste en la medición de glucosa capilar, mediante el pinchazo de un dedo para extraer una gota de sangre.
Para ello se utiliza un glucómetro, un dispositivo electrónico, junto con tiras reactivas para obtener el resultado.
Un gran porcentaje de pacientes, principalmente quienes utilizan insulina, deben pincharse el dedo varias veces al día para asegurarse de mantener un control metabólico, lo que puede resultar molesto y cansado.
El endocrinólogo Mario Arturo Bautista Medina, quien labora en Christus Muguerza Hospital Sur, en Monterrey, Nuevo León, explica que la medición tradicional arroja una fotografía del momento, mientras que un sensor de monitoreo continuo muestra la película completa de las 24 horas del día.
“Te voy a poner un ejemplo: un paciente puede amanecer bien en la mañana, a un nivel normal, pero probablemente durante el día está con elevaciones y el paciente ni se da cuenta. Se tiene que revisar frecuentemente y es complejo por el piquete”, explica el también miembro de la American Diabetes Association.
“En cambio, con los sensores nuevos podemos estar viendo la glucosa en la mañana y cómo se va moviendo en el transcurso del día con todas las acciones que hace el paciente, y observar y correlacionar en dónde tenemos que hacer énfasis en el tratamiento”.
Considera que este sistema ha sido un parteaguas.
Los niveles de glucosa no solo se ven influenciados por la alimentación, aclara Bautista, sino también por la calidad del sueño, el estrés, el sedentarismo o la actividad física. Recalca, además, que el desarrollo de la diabetes puede ser totalmente diferente entre una persona y otra.
Endocrinólogos del sector privado en Monterrey coinciden en que poco antes de la pandemia por Covid, iniciada en 2020, comenzó el uso de estos sensores en pacientes, incluso con un repunte durante la cuarentena.
Con este monitor continuo se mide la glucosa intersticial, a diferencia del método tradicional, que mide la glucosa capilar.
¿Cuál es la diferencia entre ambas? En términos prácticos, la capilar mide la glucosa en la sangre y refleja un resultado instantáneo, mientras que la intersticial mide la glucosa presente en el líquido entre las células y presenta un desfase de algunos minutos en los resultados.
Otra de las grandes ventajas del uso del sensor es que los médicos tienen acceso, a través de una plataforma, a las lecturas constantes que este arroja.
“A nosotros los médicos nos permite poder hacer ajustes del tratamiento mucho más rápido”, recalca el endocrinólogo Jorge Yamamoto Cuevas, presidente médico de la Federación Mexicana de Diabetes.
“Es decir, si empieza el tratamiento y le pido que se ponga el sensor y veo que pasan 15 días y la glucosa no baja, obviamente lo que le di no funciona.
“Me permite acceder a las cosas más rápido y me permite un mucho mejor control”.
Explica que uno de los problemas de la diabetes es que una persona puede tener niveles muy elevados de glucosa sin darse cuenta.
“Con este sensor, el paciente empieza a empoderarse respecto a su diabetes”, señala Yamamoto, “y eso le permite conocer qué le hace bien y qué le hace mal”.
Así, una persona puede observar que al consumir cierta bebida su glucosa se dispara y decidir dejarla.
De acuerdo con los especialistas, los sensores más utilizados en México por personas con diabetes son FreeStyle Libre y Medtronic Guardian.
Todas las personas con diabetes son candidatas a usar este sistema, explican los endocrinólogos, aunque su mayor limitante es el factor económico.
Los sensores deben cambiarse aproximadamente cada 15 días.
Pacientes que se atienden en el ámbito privado suelen tener mayor acceso a esta tecnología, en comparación con quienes consultan en el sector público.
Arturo, hoy de 40 años, fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 24 años y utiliza el sensor FreeStyle Libre desde 2019.
Desde entonces, ya no ha tenido que interrumpir sus labores para buscar un lugar privado donde pincharse el dedo.
“Su uso ha impactado positivamente, me permite estar en control la mayor parte del tiempo, sin embargo, puede llegar a ser cansado y obsesivo mantenerse en mediciones óptimas”, reconoce.
“Me siento seguro con esta tecnología, aunque pienso que sigue siendo un producto caro”.
PARA REVISAR
DE ACUERDO CON ESPECIALISTAS, LOS SENSORES MÁS UTILIZADOS EN MÉXICO POR PERSONAS CON DIABETES SON FREESTYLE LIBRE Y MEDTRONIC GUARDIAN.
– Miden la glucosa en tiempo real sin pinchazos constantes.
– Ayudan a entender el impacto de alimentos, estrés y actividad física.
– Permiten ajustes más rápidos y precisos en los tratamientos.
– Mejoran la calidad de vida de personas con diabetes tipo 1 y 2.
– Su principal limitante es el costo y el acceso desigual entre sectores.
ANTE LA SOSPECHA
Jorge Yamamoto Cuevas, presidente médico de la Federación Mexicana de Diabetes, explica que una persona no diagnosticada pero que sospecha tener el padecimiento puede utilizar un sensor de monitoreo continuo de glucosa durante dos semanas, con el fin de que su médico observe el comportamiento de sus niveles.
Las mediciones deben realizarse antes de cada comida (desayuno, comida y cena), dos horas después de cada una y antes de acostarse.
En caso de presentar factores de riesgo, como obesidad, hipertensión o cuestiones hereditarias, se recomienda acudir a una revisión con un endocrinólogo. (AGENCIA REFORMA)




