jueves, enero 29, 2026
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¿Pueden los humanos competir con las máquinas y seguir siendo relevantes en la era de la inteligencia artificial?

Foto: © Unsplash/Taylor Vick

Parece destinada a transformar nuestras vidas, pero hay un riesgo real de que provoque la pérdida de empleos o el descontento social. Los expertos de la ONU están centrados en este desafío para asegurar que los beneficios superen las amenazas.

Ginebra, Suiza.- Tanto si eres un pesimista como un boomer en el tema, es imposible ignorar la inteligencia artificial (IA) porque se está colando en todos los rincones de nuestra vida personal y profesional.

Las Naciones Unidas llevan tiempo defendiendo un enfoque que ponga las personas en el centro. En 2024, el Secretario General de la ONU, António Guterres, advirtió al Consejo de Seguridad de que el destino de la humanidad “nunca debe quedar en manos de la caja negra de un algoritmo”. Asimismo, insistió en que las personas deben mantener siempre la supervisión y el control sobre la toma de decisiones de la IA para garantizar que se respeten los derechos humanos.

Desde entonces, el sistema de la ONU ha trabajado para desarrollar una forma de gobernanza global ética de la IA, basándose en las directrices y recomendaciones contenidas en el Pacto Digital Global.

Aquí tienes una selección de las ideas clave.

La educación es clave

La ONU destaca que la educación es fundamental para garantizar que las personas sigan siendo relevantes en un futuro impulsado por la inteligencia artificial. No se trata solo de integrar sus herramientas en el sistema educativo, sino de asegurarse de que estudiantes y docentes sean “alfabetizados en IA”.

“El sistema educativo global necesitará 44 millones de profesores para 2030”, afirma Shafika Isaacs, jefa de Tecnología e Inteligencia Artificial en Educación en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). “Creemos que es un error argumentar que necesitamos invertir más en tecnologías de IA que en los profesores. La IA puede gestionar la transferencia de datos, pero no puede gestionar el desarrollo humano. La educación es fundamentalmente una experiencia social, humana y cultural y no una simple descarga técnica”.

Foto: © Unsplash/Aidin Geranrekab

Abraza el cambio

Muchas personas en todo el mundo están preocupadas por perder su empleo debido a la tecnología. El Foro Económico Mundial estimó en 2025 que alrededor del 41% de los empleadores planeaban reducir su plantilla debido a la IA.

Al mismo tiempo, es probable que surjan nuevos roles que combinen las habilidades humanas con las capacidades de las máquinas porque, aunque las máquinas son excelentes reconociendo patrones y tareas repetitivas, no son tan expertas en creatividad, juicio, razonamiento ético e interacciones interpersonales complejas.

Trabajando con socios globales de investigación, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) predijo que, aunque alrededor de uno de cada cuatro empleos probablemente se transformará por la IA, esto no significa necesariamente una pérdida neta de puestos de trabajo.

Sin embargo, la forma en que se realiza el trabajo probablemente cambiará significativamente, poniendo la responsabilidad en los trabajadores para mejorar su capacidad de adaptación y estén abiertos a la idea de aprender constantemente nuevas habilidades y formarse a lo largo de su vida laboral.

Garantizar el acceso universal a la IA

Un puñado de gigantes tecnológicos están impulsando la investigación en IA y dominando la creación de nuevas herramientas. La ONU advierte que, si no se amplía el acceso a la tecnología, la brecha entre países y dentro de las sociedades podría ampliarse.

Las estrategias desarrolladas por la ONU enfatizan unas las políticas educativas, económicas y de gobernanza que garanticen el acceso compartido de los beneficios de la IA. No limitando así su uso a los privilegiados o tecnológicamente avanzados.

Poner los derechos humanos en primer lugar

Las Naciones Unidas han reiterado que el desarrollo de la inteligencia artificial debe respetar los derechos humanos, la dignidad y la inclusión. Asimismo, han advertido que una automatización sin control podría agravar las divisiones sociales.

En 2021, tras extensas consultas con expertos internacionales, la UNESCO publicó “Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial”, que sostiene que los derechos humanos no son opcionales, sino que deben ser la base vinculante de los sistemas de IA.

El documento subraya que las herramientas que amenazan la dignidad, la igualdad o la libertad deberían ser restringidas o prohibidas, y que los gobiernos deben regular y hacer cumplir activamente estos estándares.

El mundo debe ponerse de acuerdo sobre el camino a seguir

Este no es un tema que un Gobierno, el sector privado o la sociedad civil puedan manejar solos, y las Naciones Unidas están pidiendo cooperación internacional.

Para ello, se podrían impulsar diálogos sobre gobernanza y ética, plataformas de coordinación apoyadas por la ONU y alianzas entre el sectores público y privado para financiar la educación y el desarrollo de la fuerza laboral.

Foto: © Unsplash/Immo Wegmann

¿Puede África superar la brecha creciente?

En África, donde la infraestructura digital, la disponibilidad de datos y las brechas de habilidades siguen siendo desiguales, la era de la inteligencia artificial es un momento tanto de promesa como de vulnerabilidad. La gobernanza de datos, el sesgo algorítmico, la sustitución de empleos y la capacidad regulatoria limitada son algunas de las principales preocupaciones que enfrentan los responsables políticos africanos.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), África representa casi el 18% de la población mundial, pero supone menos del 1% de la capacidad mundial de centros de datos. Esto implica que el continente podría convertirse principalmente en consumidor de tecnologías de IA desarrolladas en otros lugares, en lugar de un productor que las adapte a las necesidades locales.

Por otro lado, la IA podría ser clave para acelerar el desarrollo de las economías africanas en beneficio de todos. Hay decenas de ejemplos positivos de IA utilizada para mejorar vidas. Desde sistemas de alerta temprana que ayudan a predecir sequías en el Cuerno de África, hasta herramientas de aprendizaje automático que mejoran la vigilancia y el diagnóstico de enfermedades.

La clave para garantizar que África obtenga los beneficios potenciales es la inversión en datos locales, habilidades e investigación, y en sistemas de IA más inclusivos y multilingües: la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (ECA) ha señalado que las aplicaciones de IA en agricultura, salud, monitoreo climático y servicios públicos podrían ayudar a los países a “saltar las vías tradicionales de desarrollo”. (ONU NOTICIAS)