martes, enero 27, 2026
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PUNTO DE CIENCIA

 

¿Qué tan bueno es mi empleo?

David Castro Lugo

El trabajo constituye la principal fuente de ingreso para más del 80 % de la población económicamente activa, con edades entre los 16 y 65 años. En promedio, la jornada laboral es de 42 horas, y una de cada cuatro personas tiene jornadas de 50 o más horas a la semana, por lo que pasamos una parte importante de nuestra vida en el empleo que cada uno de nosotros desempeña cotidianamente.

¿Alguna vez se han preguntado qué tan bueno es el trabajo que tienen? En una escala de 0 a 10, ¿qué calificación le darían?, o ¿cómo está su trabajo en relación con los empleos promedio de la localidad donde habitan o en relación con ciudades consideradas entre las mejores del país? Estas interrogantes también pueden plantearlas los empleadores, los investigadores o estudiosos del mercado laboral, así como las autoridades de los diferentes niveles de gobierno.

Para cada uno de ellos, esta información resulta de interés, en primer término, para conocer la situación de la calidad del empleo y, en segundo lugar, para proponer o llevar a cabo acciones dentro de sus respectivos ámbitos de competencia. A nivel individual, cada uno de nosotros, como trabajadores, puede decidir permanecer en su empleo actual (como asalariado, trabajador por cuenta propia, etc.) o buscar mejores alternativas, ya sea en la misma localidad o en otra.

Desde el punto de vista del empleador, saber qué calidad de empleo ofrece permite determinar si, en las condiciones actuales, será capaz de retener a sus trabajadores, si enfrentará elevados niveles de rotación laboral y qué estrategias o medidas debe tomar para gestionar adecuadamente el recurso humano de la empresa. Para los estudiosos del mercado laboral, establecer indicadores sobre las condiciones laborales permite determinar la situación del empleo en un determinado referente territorial (municipio, estado, país), tanto para la población en general como para grupos específicos, como pueden ser mujeres, hombres, jóvenes, o personas con distintos niveles educativos, ocupaciones o sectores económicos.

A partir de estos estudios o diagnósticos, es posible proponer acciones, programas o políticas —generales o específicas— orientadas a atender las problemáticas identificadas. Para las autoridades municipales, estatales o federales, determinar la calidad de los empleos es un buen termómetro de los niveles de bienestar de la población trabajadora; además de que orienta las acciones, programas o políticas públicas que deben implementarse para mejorar sus condiciones.

Lo anterior permite establecer la relevancia de disponer de un indicador de la calidad del empleo. Aunque, definir cuáles son los elementos que deben considerarse en esta valoración no es fácil, o al menos no existe un consenso pleno, es decir, en el que todos estén de acuerdo, porque cada persona tiene su propio criterio. Sin embargo, es probable que sí exista acuerdo en que “qué tan bueno es un empleo” no puede determinarse a partir de un solo factor.

Reconociendo la diversidad de opiniones —todas respetables— sobre los elementos que deben incluirse en la evaluación de un empleo, y con base en diferentes estudios, se pueden establecer los siguientes factores, muchos de los cuales influyen directamente en cómo valoramos nuestro empleo:

  1. i) el ingreso que reciben por la actividad realizada, así como los beneficios no salariales en el caso de los trabajadores asalariados;
  2. ii) la jornada laboral, dentro de los parámetros establecidos por la ley;

iii) la estabilidad laboral, que el trabajador tenga certidumbre sobre su empleo en el futuro;

  1. iv) la compatibilidad entre las actividades laborales y la vida familiar;
  2. v) las perspectivas de desarrollo laboral;
  3. vi) la salud laboral, en tanto la actividad no implique un riesgo para la salud en el presente o futuro del trabajador: y

vii) el ambiente laboral, asociado con las relaciones laborales.

Por otra parte, cada uno de estos elementos puede tener una valoración o ponderación distinta, que cada trabajador, empleador, investigador o autoridad determinará según sus propias circunstancias o intereses. En este sentido, cabe detenernos y preguntarnos: ¿cuáles son los factores más relevantes al valorar un empleo y qué calificación le daríamos al nuestro?