VIVIR ES AHORA

Cuando te sientes invisible y no aceptado

¿Alguna vez has sentido cómo tu corazón se comprime cuando, a quien más amas, constantemente te ignora o, incluso, mantiene conductas pasivo agresivas? ¿O ante la fría soledad en medio de un grupo de personas? Esa sensación desgarradora de ser invisible, de que tus sentimientos son ignorados, que no importas y que tu voz no es escuchada…

El aislamiento emocional hacia una persona es llamada exclusión afectiva. Y no es sólo un fenómeno emocional, sino un grito silencioso y desgarrador de una parte de nosotros que anhela conexión, amor y reconocimiento, y que no encuentra eco ni respuesta.

Estas conductas, que pueden ir desde conductas que generan una sensación de desamparo o rechazo en relaciones cercanas, en dificultad para expresar tus emociones por miedo a no ser comprendido, ser culpado o de recibir reacciones emocionales intensas ante la falta de atención o apoyo, pueden dejar huellas profundas en el corazón de quienes la padecen o, incluso, provocar la pérdida de la alegría de vivir y desear no haber existido jamás. Sentirse ignorado, agredido, no valorado y desconectado de aquellos que la rodean, incluso cuando están físicamente presentes, puede ser devastador, generando sentimientos de soledad, tristeza y desesperanza.

En un mundo donde la comunicación es constante, en donde abunda la “desinformación” y la motivación hacia adoptar conductas insanas y manipulativas disfrazadas bajo el nombre de “ser más atractivo”, o de “cómo aumentar tu capacidad de influir”, o “cómo hacer que la otra persona no deje de pensar en ti”, el aislamiento afectivo puede convertirse en una sombra permanente, limitando nuestra capacidad de construir relaciones sanas, de resolver conflictos y de disfrutar plenamente de nuestras relaciones más trascendentales, generando una visión distorsionada de nosotros mismos y de conductas que traten de compensar o evitar esa exclusión.

Desde el punto de vista de la Neurociencia, estas conductas, utilizadas desde hace muchos años por diseñadores de estrategias de ventas y algunos medios de comunicación, están fundamentadas bajo la premisa del mecanismo de supervivencia; es decir: los seres humanos prestamos más atención a lo que consideramos “peligroso”, ya sea en el mundo real o en nuestra mente, para protegernos. Este peligro puede ser real, como la amenaza de una guerra o una crisis económica, o detonar los miedos generados por las heridas más profundas de la vida: como el miedo al abandono, a no ser suficientes o a sentir vergüenza.

Te comparto un ejemplo: un día puedes salir con una camisa o blusa nueva que te encanta, y cien personas te dicen que te ves espectacular, que te sienta el color… y si hay una sola persona que te diga que no te queda, que se te ve la panza, que vas muy apretado o flojo, o que pareces más viejo, al final del día, cuando llegues en la noche a tu casa, te aseguro que, en vez de acordarte de las cien personas que te dieron un comentario positivo, estarás dándole vuelta al único comentario negativo que escuchaste y que detonó un miedo en ti, y tu mecanismo de supervivencia hará que siga hasta que la dejes olvidada en tu clóset.

Lo mismo pasa con la exclusión afectiva: tu mente estará en una espiral descendente dándole vueltas continuamente a las conductas o comentarios desvalorizantes; quedará ganchada hasta que pueda encontrar una posible solución y quedará secuestrada ante la persona o personas que ejercen estas conductas.

Ante estos escenarios requerimos despertar… Tomar conciencia de que, aunque hayamos normalizado estos modelos porque son los que están “de moda”, entendamos que son conductas insanas y que llegarán a cobrar un gran costo a nivel personal como social, destruyendo nuestras relaciones más significativas, nuestro valor como personas y nuestra sensación de pertenencia; dejándonos solos y aislados ante quienes pueden aprovecharse más fácilmente de nosotros.

No permitas que la exclusión afectiva controle tu vida. Tómate un momento hoy para reflexionar sobre tus relaciones y cómo te sientes en ellas; a entender ante cuáles estímulos reaccionas más fácilmente. El primer paso hacia la sanación y la conexión es reconocer lo que estás experimentando y dar el valor que merecen a tus emociones y al mensaje que se encuentra detrás de ellas.

Y, si en alguna ocasión has tomado consciencia de que tú eres quien está generando estas conductas destructivas hacia los demás, trata de entender cuál es tu miedo más profundo: si temes que no te acepten como eres, o sentirte poca cosa, o enfrentar un reto. Este es el primer paso hacia la sanación, y siempre hay esperanza.

Y, en ambos casos, permítete ser amado y busca el apoyo que necesites para afrontar esta situación: tu bienestar emocional y la estabilidad de quienes más valoras, y de tus sueños y proyectos lo merecen. En este momento estás a tiempo de transformar esa historia. Y juntos, podemos explorar cómo dejar atrás el peso de la exclusión y abrir las puertas a la paz emocional y a la aceptación.

¿Estás listo para dar el primer paso hacia un viaje de sanación y conexión auténtica? ¡Tu viaje hacia una vida plena y conectada comienza ahora!

 

coachteylealg@gmail.com