
Monterrey, NL.- ¿Buscas dejar de fumar o beber? Especialistas sugieren identificar motivaciones, evitar situaciones de riesgo y aplicar el “un día a la vez”
“Esta vez sí va a ser la última”, “ya lo he dejado antes, puedo volver a hacerlo”, “el otro mes empiezo en serio”… ¿te suenan?
Son frases que suelen decir quienes piensan dejar el alcohol o el tabaco o reducir su consumo. Pero, ¿cuántos realmente lo logran?
Disminuir el uso de sustancias -o dejarlas por completo- no es tarea fácil, pues intervienen factores sociales, biológicos y psicológicos.
“Es normal que muchas veces hayamos intentado dejar de beber o fumar en el pasado, pero luego regresa”, señala Gerson Daniel Andueza, psicólogo especializado en trabajo con adicciones.
“Cuando nuestro cerebro se ha alterado y ha aprendido a funcionar con sustancias durante mucho tiempo, y tenemos este hábito o incluso esta dependencia, el cerebro se acuerda y está acostumbrado a funcionar bajo cierto nivel de intoxicación. A veces es difícil hacer esos cambios”.
Se estima que unas 400 millones de personas tienen problemas con el consumo del alcohol y que el tabaco causa más de 7 millones de muertes cada año en el mundo.
Y casi 70 por ciento de los fumadores quiere dejar de fumar y más de la mitad hizo al menos un intento de abandono, sin éxito.
Aunque no existen estadísticas específicas sobre intentos fallidos de dejar el alcohol, se sabe que es adicción muy compleja.
Los motivos para querer dejar las sustancias pueden variar: complicaciones de salud, pérdidas económicas, dificultades en el trabajo, problemas en la familia o simplemente el deseo de hacer un cambio en la vida.
Si está entre tus objetivos, estas son algunas recomendaciones de especialistas.
- IDENTIFICAR EL PROBLEMA
Lo primero es identificar que se tiene un problema -en caso de ser así- y tener la intención de dejar de beber o fumar.
Vale mucho la pena hacer una reflexión sobre qué tanto es el consumo de alcohol o cigarro: ¿es ocasional?, ¿es frecuente?, ¿se ha vuelto una “necesidad” diaria?
“Hay personas que regularmente están consumiendo todos los días”, indica Alberto Loera, psicólogo clínico especializado en adicciones.
“Un ejemplo muy característico son aquellas personas que dicen: ‘es que tomo para sentirme bien’ o ‘fumo para sentirme bien’”.
Otra recomendación del especialista es hacer un escaneo sobre qué tanto está afectando el consumo a la vida personal y a quienes están alrededor.
Lo que genera resultados profundos y duraderos son cambios pequeños que se puedan mantener con el tiempo, detalla.
“Si yo tengo un consumo muy regular y lo corto de tajo”, apunta el psicólogo Andueza, “lo más probable es que tenga un rebote muy pronto”.
También hay que estar informados sobre los efectos de la abstinencia: dolor de cabeza, irritabilidad, frustración y dificultad para concentrarse, entre otros.
- ¿PARA QUÉ?
En un proceso que puede llegar a ser muy complejo, es esencial tener una motivación.
“Un para qué”, enfatiza el psicólogo Loera.
“¿Para qué tiene sentido que yo deje de tomar (o fumar)?”.
Ese “para qué” se volverá una motivación que permitirá mantenerse firme en el camino.
Los expertos también recomiendan hacer una lista de ventajas de dejar el alcohol o el cigarro, pues eso también se convierte en un aliciente.
“Hay que recordarnos constantemente por qué estoy dejando de tomar”, enfatiza Andueza.
“Puede ser porque me quiero sentir mejor, porque quiero estar más saludable, porque quiero ahorrar, porque ya no quiero tener dificultades con mi pareja o con mi hija”.
Con una motivación en mente y pasos pequeños, dicen, el cuerpo se irá deshabituando de la sustancia y cada vez será más sencillo decir que no.
III. ENFOCADO EN EL HOY
En algunos espacios lo manejan como “un día a la vez”.
Básicamente es estar en el aquí y ahora, dice Andueza: “¿cómo le hago ahorita?”, “¿cómo me voy a librar del estrés de hoy?”, “¿cómo le hago para no tomar hoy con el compadre?”, “¿cómo le voy a hacer para no tomar en esta carne asada?”.
Una estrategia es identificar personas y situaciones en las que normalmente se estaría bebiendo o fumando, como las reuniones de trabajo o festejos con amigos.
La idea es estar prevenidos para buscar cómo no caer en el consumo. Ayuda tener respuestas simples para dar cuando alguien ofrece alcohol o cigarro.
“También empezar a planificar algunas actividades que le gusten a uno y que no impliquen beber”, sugiere Andueza.
“En lugar de irme con mi amigo al bar, a lo mejor también me gusta salir a caminar a la naturaleza o montar en bicicleta”.
Otra recomendación es eliminar las sustancias del hogar, pues tenerlas en casa haría más fácil acudir a ellas ante cualquier situación desencadenante.
Además, destaca el psicólogo Andueza, es importante saber que las ganas de consumir son como un pico que se va elevando, se mantiene y después baja.
Los especialistas señalan que, a menudo, se busca el alcohol o el tabaco como una manera de lidiar con el estrés, la frustración, el enojo o la tristeza.
“Ayuda tener otras actividades de donde obtengamos esa satisfacción o esa calma que la sustancia nos brinda”, dice Loera.
- PEDIR AYUDA
El proceso será más llevadero si se tiene a alguien de confianza para hablar, ya sea un amigo, un familiar que dejó de tomar, un médico o un terapeuta.
También hay que estar atentos a las señales que indican la necesidad de buscar ayuda profesional.
“Hay una cosa que pasa con los alcohólicos y con las personas que fuman mucho”, indica Loera. “Los demás se lo señalan, pero no lo escuchan”.
Cuando todo empieza a girar en torno a las sustancias, cuando el consumo afecta diferentes aspectos de la vida y, sobre todo, cuando las personas de alrededor señalan que hay un problema, es indicio de que hay que escuchar y buscar atención.
EN CIFRAS
El consumo de alcohol y tabaco provoca millones de muertes cada año a nivel mundial y en México.
400 millones de personas tienen problemas con el consumo de alcohol en el mundo.
1.3 mil millones de personas consumen tabaco en el mundo.
41 mil personas fallecen cada año en México por causas asociadas al consumo del alcohol.
49 mil personas mueren cada año en México como consecuencia del tabaquismo.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud, Red de Acción sobre Alcohol, Gaceta UNAM. (AGENCIA REFORMA)




