CÁPSULAS SARAPERAS

Hotel Urdiñola

En esta ocasión te platico sobre un establecimiento, ya emblemático, que se encuentra en la calle de Victoria aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo. Me refiero al Hotel Urdiñola, un negocio 100 por ciento Saltillense que ha logrado vencer a la globalización, incluso pareciera que le va ganando la batalla a la modernidad y al tiempo, para mantenerse activo, enclavado en el mero corazón del centro histórico de nuestra hermosa ciudad.

Su inauguración se menciona, sin poder asegurar, que fue en 1943, sobre la de Victoria entre llantas y carros, pero no precisamente es que estuviera rodando ni el hotel ni los coches, pues estaba flanqueada de la importadora de autos Pontiac y Buick de su lado derecho y del izquierdo la tienda de llantas General Euzkadi. Por si fuera poco, el siguiente negocio a su izquierda era la agencia de autos Chevrolet.

Con una arquitectura novohispana, con influencia barroca, con su fachada simétrica, con un arco central y con su balcón central, este hotel ha visto la transformación de Saltillo por casi 80 años. El interior, con su patio central tan Saltillense, está rodeado de las 55 habitaciones con las cuales cuenta el hotel.

Al ingresar por la puerta principal, sobre la calle de Victoria, se encuentra una escalera que puede ser descrita como imperial, sí, de esas escaleras que sólo hay en los palacios europeos, la cual tiene un arranque único partiendo desde el vestíbulo, marginada por sus enormes barandales, para llegar a la doble bifurcación, ante un vitral colorido, el cual por cierto engalana al patio central.

Lleva su nombre en honor de aquel español al que tanto le debemos los Saltillenses y poco le reconocemos, siendo junto con Alberto del Canto, diría el poeta Raymundo de la Cruz, con quien se disputa los primeros latidos de Saltillo.

Espacio de descanso para muchos agentes viajeros, lugar de reposo para aquellos que sólo cruzan por nuestra ciudad, un hotel que cuando empezó a dar servicio a los turistas no requería de aire acondicionado, ya que con tan sólo abrir la ventana era necesario el uso de cobijas de lana.

Un establecimiento Saltillense que ha sido propiedad de varias familias, un establecimiento Saltillense que ha logrado vencer el tiempo, que de manera discreta pero elegante se hizo presente en el Saltillo del ayer y en se hace presente en el Saltillo de hoy. Un espacio que pareciera ser el escenario de novelas románticas, un escenario que hoy en día nos transporta al pasado, haciéndonos recordar que en nuestra hermosa ciudad tenemos muchas historias que valen la pena recordar.

 

 

 

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Francisco Tobías
Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Es también maestro en Administración con Especialidad en Finanzas por el Tec Milenio y actualmente cursa el Master en FinTech en la OBS y la Universidad de Barcelona. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.